La educación ocupa actualmente el séptimo lugar entre las principales preocupaciones de los argentinos y solo el 5% de la población la identifica como el problema más importante del país. El dato surge de un informe elaborado por Argentinos por la Educación a partir de información de Latinobarómetro y de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés.
El relevamiento muestra que la economía, la política, el desempleo y la inseguridad encabezan las inquietudes de la ciudadanía, mientras que la educación aparece relegada pese a su impacto en el desarrollo social y económico a largo plazo.
En diálogo con Radio UP, la vocera y analista de datos de Argentinos por la Educación, Lucía Vallejo, explicó que el estudio se basó en una encuesta regional que desde 1995 consulta a los ciudadanos cuál consideran que es el principal problema de su país.
“Lo que primero encontramos es que el 5% de los argentinos solamente considera que la educación es el principal problema. Entonces, esto ubica a la educación en el séptimo lugar dentro de las preocupaciones de la ciudadanía”, señaló.
Un fenómeno que se repite en América Latina
Según el informe, la situación no es exclusiva de Argentina. En promedio, apenas el 3,4% de los latinoamericanos considera que la educación es uno de los principales problemas de su país.
Sin embargo, algunos países muestran porcentajes superiores. Brasil encabeza el listado regional con un 10%, mientras que Uruguay alcanza el 8%.
“Este fenómeno podríamos pensar que es solo de Argentina, pero no. También ocurre en el resto de Latinoamérica”, explicó Vallejo.
La especialista consideró que la explicación está estrechamente vinculada a las dificultades económicas que atraviesa gran parte de la región.
“En Latinoamérica los temas económicos y la pobreza suelen ocupar los primeros lugares entre las preocupaciones de la ciudadanía. Eso hace que la educación pase un poco más abajo dentro de la escala de problemas”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que en sociedades con mayores dificultades económicas resulta habitual que las personas prioricen cuestiones relacionadas con los ingresos, el empleo o la seguridad antes que los desafíos educativos.
La evolución de una preocupación que perdió peso
El informe también analizó la evolución histórica de la percepción social sobre la educación entre 2004 y 2024. Los datos muestran que la preocupación alcanzó valores cercanos al 9% en distintos momentos, especialmente en 2011 y 2016, pero luego descendió.
Durante la pandemia de COVID-19 se registró el punto más bajo de la serie, cuando apenas el 3,4% de los argentinos consideró a la educación como el principal problema nacional.
“Argentina alcanza valores cercanos al 9% en algunos momentos y luego cae a un mínimo de 3,4% en 2020, durante la pandemia”, detalló Vallejo.
Desde entonces, el indicador volvió a crecer gradualmente hasta alcanzar el 5% registrado en 2024. Sin embargo, continúa lejos de los niveles observados una década atrás.

La analista incluso advirtió que la tendencia general muestra una pérdida de relevancia de la cuestión educativa dentro de la agenda pública.
“Por la tendencia que muestran los datos, la preocupación por la educación viene bajando cada vez más”, afirmó.
La relación entre los resultados educativos y la confianza en las políticas públicas
Otro de los puntos analizados por el informe es la percepción de la ciudadanía sobre las políticas educativas nacionales. Los niveles de aprobación se mantienen bajos y fluctuantes desde 2018, con valores que en la mayor parte del período oscilaron entre el 20% y el 35%.
Para Vallejo, existe una correlación entre esa baja valoración y los resultados de aprendizaje que muestran las evaluaciones educativas.
“Se observa que hay un cierto descontento o que la gente ya no cree tanto en la efectividad de las políticas”, explicó.
La especialista señaló que algunos indicadores educativos contribuyen a alimentar esa percepción.
“Si tomamos las pruebas Aprender y vemos los resultados, observamos que hasta hace no mucho dos de cada tres chicos no entendían lo que leían en tercer grado. Este tipo de datos llama la atención de la gente y genera la sensación de que algo puede estar fallando”, indicó.
Según explicó, la persistencia de dificultades en los aprendizajes básicos impacta directamente en la confianza que la sociedad deposita en las políticas públicas del sector.
Mujeres, jóvenes y sectores de mayores ingresos, los más preocupados
El relevamiento también identificó diferencias según género, edad y nivel socioeconómico.
De acuerdo con los datos, las mujeres muestran una preocupación levemente superior por la educación respecto de los hombres. Además, los niveles más altos de interés se registran entre las personas de 26 a 40 años y entre los sectores socioeconómicos más altos.
“La preocupación por la educación es algo mayor entre las mujeres, los jóvenes y los sectores socioeconómicos más altos”, señaló Vallejo.
La analista consideró que en los sectores de menores ingresos suelen existir otras urgencias más inmediatas vinculadas con la situación económica cotidiana, lo que desplaza la cuestión educativa dentro de la escala de prioridades.
A pesar de ello, destacó que la educación continúa formando parte de las principales preocupaciones de la sociedad argentina y advirtió sobre la necesidad de sostener el debate público en torno a una temática clave para el desarrollo del país
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Los datos reflejan que la educación conserva presencia en las preocupaciones de la sociedad argentina, aunque permanece detrás de problemáticas vinculadas con la economía, la política y la seguridad. El informe advierte que, pese a su importancia estratégica para el desarrollo del país, la cuestión educativa todavía no logra ocupar un lugar prioritario dentro de la agenda pública.
“Es interesante y llamativo entender qué nivel de preocupación ocupa la educación y cómo tiene que ver eso también con la estructura de cada país”, concluyó.



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