La transición energética se posiciona como uno de los ejes centrales de la 30ª Conferencia de las Partes (COP30) de las Naciones Unidas, que se desarrolla en Belém, estado de Pará, en Brasil. En este marco, un panel organizado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP) reunió a especialistas de países emergentes, quienes subrayaron que los Estados del Sur Global tienen ventajas competitivas decisivas para liderar las energías limpias.
La FAPESP recordó que estas naciones concentran gran parte de los minerales críticos para tecnologías renovables y poseen experiencia en sectores como la bioenergía particularmente en Brasil y los vehículos eléctricos, impulsados por China.

Cooperación Sur-Sur y tecnología: la visión de China
Wang Pu, profesor del Instituto de Ciencias y Desarrollo de la Academia China de Ciencias, sostuvo que los países en desarrollo “son los que mejor comprenden los desafíos” porque comparten problemáticas climáticas y de crecimiento económico. “Es esencial apoyarse mutuamente, compartiendo el mejor conocimiento y las mejores tecnologías disponibles”, afirmó.
El académico remarcó que China es un caso emblemático de cómo la transición energética puede convertirse en motor industrial. Recordó que hace 20 años el cambio climático era visto como un obstáculo, pero la expansión de la industria china de vehículos eléctricos demostró que las energías limpias pueden impulsar el desarrollo. Destacó también el rol decisivo del financiamiento a la investigación como condición indispensable para que otros países avancen.

Infraestructura y financiamiento: el desafío de India
Durante su intervención, Dipak Dasgupta, miembro del Instituto de Energía y Recursos de India, subrayó que la modernización de las redes eléctricas de alta tensión es uno de los mayores retos compartidos. Estas infraestructuras resultan clave para integrar energía solar y eólica con eficiencia y menor pérdida.

India, señaló, enfrentó dificultades para superar el 26% de participación renovable en su matriz, pero logró avances. Para el especialista, es urgente crear instrumentos específicos de financiamiento climático y reorganizar instituciones financieras que canalicen recursos hacia proyectos estratégicos en los países en desarrollo.
Transición energética justa: el aporte de Sudáfrica
Harald Winkler, profesor de la Universidad de Ciudad del Cabo, enfatizó la necesidad de garantizar que la descarbonización vaya acompañada de inclusión social.
“La transición energética justa es absolutamente crucial”, afirmó, y destacó que las comunidades locales deben participar activamente en las decisiones sobre su futuro energético.

Brasil y la construcción de escenarios propios
Thiago Barral, exsecretario nacional de Transición Energética y Planificación de Brasil, subrayó que los países emergentes necesitan desarrollar sus propios escenarios de emisiones netas cero, adaptados a sus realidades económicas, productivas y sociales.
“Comprender las condiciones particulares de cada país es esencial para fortalecer la cooperación Sur-Sur”, sostuvo.



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