Dos turistas argentinas fueron víctimas de una estafa en una playa de Río de Janeiro, Brasil, luego de que un vendedor ambulante manipulara el monto de un pago realizado mediante Pix, el popular sistema de transferencias instantáneas del país. El hecho ocurrió en la playa de Arpoador, entre Ipanema y Copacabana, cuando las mujeres intentaban comprar un producto y el comerciante modificó el valor de la transacción para cobrarles una suma mucho mayor. Tras advertir el engaño, las víctimas alertaron a las autoridades y el sospechoso fue detenido tras intentar escapar.
Un simple pedido de açaí terminó en una estafa
Todo comenzó cuando las turistas decidieron comprar dos copas de açaí, un postre típico brasileño muy popular en las playas cariocas. El precio acordado con el vendedor era de 70 reales, pero al momento de pagar mediante Pix, las mujeres entregaron el celular al comerciante para que ingresara el monto de la transferencia.
Según relataron, el hombre aprovechó esa situación para modificar la cifra en la aplicación de pago. En un primer intento trató de cobrar 7.000 reales, una cifra cien veces mayor al valor del producto. Como el sistema rechazó la operación, volvió a realizar la transacción por 700 reales, diez veces más de lo pactado.

Descubrieron el engaño al revisar el comprobante
Luego de concretar el pago, las turistas revisaron el comprobante en el teléfono y advirtieron que la transferencia había sido por un monto muy superior al acordado. Ante esta situación, pidieron ayuda a agentes de seguridad que patrullaban la zona turística.
La Guardia Municipal de Río de Janeiro intervino rápidamente y localizó al vendedor ambulante señalado por las víctimas. Cuando los efectivos intentaron identificarlo, el sospechoso intentó huir por la playa, lo que provocó una breve persecución.
El sospechoso fue reducido y detenido
De acuerdo con el reporte de las autoridades, el hombre fue reducido con una pistola eléctrica y detenido en el lugar, para luego ser trasladado a una dependencia policial especializada en atención a turistas.
El caso fue caratulado como fraude electrónico, un delito que en Brasil contempla penas de hasta ocho años de prisión.

Una modalidad de estafa que apunta a turistas
Este tipo de engaño se ha vuelto relativamente frecuente en zonas turísticas de Brasil y es conocido como “golpe da maquininha”. La maniobra consiste en alterar el monto de un pago electrónico o en dispositivos de cobro mientras la víctima no presta atención, logrando así transferencias muy superiores al precio real del producto.
Ante estos casos, las autoridades recomiendan no entregar el celular ni la tarjeta a terceros y verificar siempre el monto exacto antes de confirmar cualquier pago digital.



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