Vecinos del Complexo da Penha, en la zona norte de Río de Janeiro, trasladaron más de 60 cadáveres a la plaza São Lucas durante la madrugada de este miércoles. Los cuerpos fueron hallados en una zona boscosa entre los complejos de Alemão y Penha, donde se realizó la operación policial más letal en la historia del estado.
De acuerdo con los datos oficiales, la incursión dejó 64 muertos y 81 personas detenidas, entre ellos cuatro policías. Sin embargo, los vecinos aseguran que el número de víctimas fatales supera los 120. El periódico Folha de São Paulo reportó 64 cuerpos más, mientras que O Globo confirmó al menos 59.

La Defensa Civil llegó al lugar en las primeras horas de la mañana para retirar los restos. Testigos relataron que los cuerpos presentaban marcas de disparos, puñaladas y heridas de bala en las piernas. Algunos, incluso, mostraban señales de haber sido ejecutados.
La abogada Flávia Fróes, presente en el lugar, denunció que muchos cadáveres tenían disparos en la nuca y puñaladas en la espalda. “Fue la mayor masacre de la historia de Río de Janeiro”, sostuvo. En la escena, personas en situación de calle y menores colaboraron con el traslado de los cuerpos desde la zona boscosa hasta la plaza.

Uno de los testigos contó que un cadáver fue encontrado sin cabeza. “Es uno de cabello rojo”, gritó un hombre al reconocer a una víctima. Las manos del cuerpo estaban cerradas, apretando trozos de césped. La escena fue descrita por medios locales como de una “crudeza extrema”.
Organizaciones de derechos humanos solicitaron la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar los hechos. Denunciaron presuntas ejecuciones extrajudiciales y exigieron la presencia de peritos internacionales en el lugar.

El activista Raul Santiago explicó que la exposición de los cuerpos fue una decisión de las familias para mostrar las condiciones en que fueron hallados. “Es una escena que entra en la historia de terror de Brasil”, afirmó. Según Santiago, los cadáveres encontrados no fueron incluidos en el balance oficial difundido por el gobierno estadual.
Hasta el momento, el gobierno de Río de Janeiro no emitió un nuevo comunicado sobre la cifra de víctimas. En tanto, los familiares de los fallecidos permanecen en la plaza intentando identificar a sus seres queridos. Una mujer gritó entre la multitud: “Policía asesina, ¿dónde está mi hijo?”.
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La situación en las favelas del norte de Río sigue siendo tensa. Residentes denuncian la ausencia de respuesta institucional y reclaman justicia por las víctimas del operativo conocido como Contenção, que ya fue calificado por organismos civiles como la mayor masacre urbana en la historia moderna de Brasil.



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