El 52,7% de los niños, niñas y adolescentes en Argentina viven en situación de pobreza monetaria. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
En este sentido, estos datos reflejan una realidad alarmante: el 52,7% de los niños, niñas y adolescentes en Argentina viven en situación de pobreza monetaria.
Esta cifra, correspondiente al segundo semestre de 2024, muestra que la pobreza infantil se mantiene sistemáticamente por encima del promedio general y revela un escenario de vulnerabilidad estructural que no se corrige con el tiempo.

Educación y empleo: el futuro comprometido
Las dificultades económicas no solo afectan la calidad de vida actual de los niños y adolescentes, sino que también impactan sus posibilidades de acceso a la educación y el empleo.
Según el Instituto de Desarrollo Económico y Social Argentino (IDESA), en una de cada cuatro familias en situación de pobreza, ningún integrante ha completado la educación obligatoria. Esta carencia educativa limita seriamente las oportunidades laborales y el acceso a empleos formales de calidad.
Los jóvenes de menores ingresos también encuentran más dificultades para acceder a la universidad: solo el 22% logra ingresar, frente al 33% de los sectores con mayores recursos. Además, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del último trimestre de 2024 señala que la tasa de desocupación en jóvenes de entre 14 y 29 años fue del 13,1%, triplicando la de los adultos de entre 30 y 64 años (4,5%).
El empleo informal es otro problema significativo: el 45,1% de los jóvenes ocupados son asalariados informales, porcentaje que se reduce al 22,2% entre los adultos. Si se suman los cuentapropistas no profesionales, el 62,4% de los jóvenes trabaja en la informalidad, en comparación con el 40,4% de los adultos.
Vivienda y acceso a servicios básicos
Las carencias materiales en los hogares con niños también son un factor crítico. La mitad de estas familias no cuenta con acceso a gas por red, y el 14% carece de conexión a agua corriente. Además, el 39,5% de los niños y adolescentes no vive en un hábitat digno con servicios esenciales como agua potable o cloacas.
En términos de asistencia social, más del 42% de los hogares con niños en situación de pobreza dependen de ayudas estatales para cubrir sus necesidades básicas, lo que evidencia un alto nivel de vulnerabilidad y dependencia del Estado.

Nutrición y salud: un problema persistente
El informe “Trazando el Camino: Privaciones Estructurales, Avances y Desafíos en los Derechos de la Infancia y Adolescencia”, elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) con datos de 2023, revela que casi un tercio de los niños y adolescentes en el país no pueden acceder a alimentos nutritivos y variados debido a restricciones económicas. En materia de salud, el 55,8% de la población infantil no cuenta con cobertura médica privada y depende exclusivamente del sistema estatal.
Brecha digital y acceso a la tecnología
El acceso a la tecnología y la conectividad también marcan una brecha en la infancia. Según el informe de la UCA, dentro de la población de entre 5 y 17 años, el 17,8% no accede a Internet, el 24,4% no lo utiliza, el 51,1% no posee celular y el 54,7% vive en hogares sin computadora. Estos datos reflejan las dificultades de inclusión digital y su impacto en el acceso a la educación y las oportunidades futuras.
Pobreza infantil Argentina: Un panorama de vulnerabilidad multidimensional
La combinación de pobreza monetaria, falta de acceso a servicios básicos, precariedad laboral y bajos niveles educativos configura un escenario de vulnerabilidad multidimensional que condiciona el desarrollo de millones de niños y adolescentes en Argentina. La persistencia de estos indicadores a lo largo de los años plantea la urgencia de políticas públicas efectivas que aborden la problemática desde un enfoque integral, con el objetivo de romper el círculo de pobreza y garantizar mejores oportunidades para las futuras generaciones.



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