El Gobierno nacional, encabezado por el presidente Javier Milei, definió una nueva hoja de ruta política tras lograr la media sanción de la reforma laboral en la Cámara de Diputados el viernes pasado. La votación, que se concretó en el Congreso de la Nación en Buenos Aires, dejó al oficialismo fortalecido y decidido a profundizar su agenda reformista con el respaldo de aliados legislativos y gobernadores dialoguistas.
En la Casa Rosada consideran que el escenario actual —marcado por acuerdos parlamentarios y un respaldo social que interpretan como sólido tras las elecciones del 26 de octubre— habilita avanzar con transformaciones calificadas como “estructurales”.
Las próximas leyes en carpeta
Entre los proyectos que el oficialismo buscará impulsar en el corto plazo figuran:
-
Modificaciones en la Ley de Glaciares, un punto estratégico para la administración libertaria que, aseguran, cuenta con aval de varios mandatarios provinciales.
-
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, considerado clave para la apertura comercial.
-
El nuevo Régimen Penal Juvenil, que propone bajar la edad de imputabilidad a 14 años.
-
Una nueva ley de Financiamiento Universitario, que el oficialismo presenta como superadora de la Ley 27.795 impulsada por la oposición.
En Balcarce 50 sostienen que estos textos podrían avanzar con relativa rapidez si se mantiene el esquema de consensos alcanzado para la reforma laboral.
Eliminación de las PASO y créditos en dólares
En paralelo, el oficialismo tiene bajo análisis dos iniciativas de alto impacto político y económico:
-
Derogar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) mediante una nueva ley electoral. La eliminación de las primarias es un objetivo explícito del Gobierno y requerirá acuerdos con gobernadores y bloques aliados.
-
Modificar normas del Banco Central para permitir que los bancos otorguen créditos en dólares a personas y empresas que no generan divisas directamente.
Sobre este último punto, en el Ministerio de Economía admiten que la iniciativa “está en estudio”. La eventual reforma implicaría flexibilizar restricciones vigentes desde 2002, establecidas tras la crisis que puso fin al régimen de convertibilidad.

Reforma previsional, en pausa
A diferencia de otros proyectos, la reforma jubilatoria no forma parte de la agenda inmediata. Según fuentes oficiales, el Ejecutivo considera que primero debe ampliarse el universo de trabajadores registrados, dado que actualmente cuatro de cada diez empleados se desempeñan en la informalidad.
La estrategia oficial es esperar los resultados concretos de la reforma laboral antes de avanzar sobre el sistema previsional. “No en este mandato”, reconocen cerca del Presidente.
Reforma tributaria y baja de impuestos
Otro eje central será la reforma tributaria, alineada con el plan económico del Gobierno. La intención es ordenar el esquema impositivo y continuar reduciendo la carga fiscal.
En el bloque libertario transmiten optimismo respecto de los próximos debates parlamentarios y destacan que en pocos meses lograron aprobar leyes que llevaban años de discusión en comisión.
Desde el oficialismo confían en sostener la dinámica de acuerdos con gobernadores —incluidos algunos peronistas— a cambio de acompañamiento en temas sensibles para las provincias, especialmente en un contexto de caída de la recaudación.

Un Congreso distinto y una oposición debilitada
En la Casa Rosada consideran que el Congreso dejó de ser un obstáculo estructural. La evaluación interna es que la oposición atraviesa un momento de fragmentación y debilidad, lo que facilita la construcción de mayorías circunstanciales.
Con ese diagnóstico, el Gobierno busca capitalizar el impulso político tras la reforma laboral y acelerar una agenda que incluye cambios electorales, financieros y fiscales, con la mira puesta en consolidar su programa durante el resto del mandato.



//



