En nuestro país, miles de personas dependen diariamente de una transfusión para seguir viviendo. Accidentes, partos complicados, cirugías, tratamientos contra el cáncer o enfermedades crónicas son solo algunos de los casos donde la donación marca la diferencia entre la vida y la muerte.
La médica Valeria El Haj, directora de OSPEDYC, destaca que “no existe un reemplazo artificial de la sangre humana”, por lo que la solidaridad de los donantes resulta vital. “Una sola donación puede salvar hasta cuatro vidas. Es un gesto sencillo, seguro y rápido, pero de un valor incalculable. Donar es un acto de empatía que trasciende a quien lo realiza”, remarcó.
La especialista también subrayó la necesidad de convertir la donación en un hábito regular, ya que la sangre tiene una vida útil limitada y los bancos necesitan reposición constante para responder ante emergencias o tratamientos programados.

Un proceso rápido y seguro para el donante
Donar sangre es un procedimiento indoloro, breve y completamente seguro. La extracción dura entre 7 y 10 minutos, se realiza con material descartable y se obtiene una unidad de aproximadamente 450 mililitros, junto con pequeñas muestras para análisis posteriores.
“Donar no duele, lo que duele es que falte”, enfatizó El Haj, quien alentó a acudir al centro de salud más cercano e informarse sobre los requisitos. “Cada gota cuenta: hoy puede salvar a alguien más, y mañana podríamos necesitarla nosotros mismos”.

Cómo ser donante
El Ministerio de Salud de la Nación dispone de una red de 414 puntos de donación en todo el país, cuyos datos pueden consultarse llamando al 0800-222-1002 o ingresando a argentina.gob.ar/salud/donarsangre/donde.
Finalmente, El Haj recordó que “donar sangre es sinónimo de salvar vidas” y representa un compromiso de generosidad y solidaridad que define a nuestra sociedad.



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