El clima de miedo y preocupación se instaló entre los habitantes del barrio 50 Viviendas Ingar, donde vecinos denuncian desde hace meses la presencia de una gran cantidad de perros considerados potencialmente peligrosos en una vivienda ubicada sobre la calle 137 A 182.
La situación volvió a generar alarma esta semana luego de que un perro muriera tras ser atacado por una jauría compuesta por varios animales que, según relatan los residentes, suelen escapar del domicilio y circular por la zona sin control.
De acuerdo con testimonios de los vecinos, en la propiedad habría al menos un dogo, dos pitbulls y varias perras mestizas, aunque aseguran desconocer la cantidad exacta de animales que permanecen dentro del terreno.
El último episodio ocurrió hace apenas dos días, cuando un perro de menor tamaño fue atacado y perdió la vida como consecuencia de las graves heridas sufridas. El hecho reavivó el reclamo de los vecinos, quienes sostienen que los ataques no son nuevos y que existen antecedentes similares.

En diálogo con Radio Up, la vecina Julieta expresó la creciente preocupación que atraviesa a las familias del barrio.
“La realidad es que los vecinos tenemos miedo de cruzar por la calle. Yo tengo hijos y ya no me gusta moverme por determinados sectores porque los perros a veces se escapan o los sacan a la calle y no los pueden controlar. Son perros muy grandes y estamos preocupados por nuestra seguridad y también por la de esos animales”, manifestó.
La vecina explicó que el reclamo no apunta únicamente a la seguridad de las personas, sino también al bienestar de los propios perros.
“Nos convocamos para que la Defensoría y la Municipalidad puedan intervenir, poner a resguardo a esos animales, conocer en qué condiciones están y medir el nivel de agresividad que puedan llegar a tener para preservar a toda la comunidad”, agregó.
Crece la preocupación por el ataque de perros en la zona
La preocupación se incrementa debido a que la zona es transitada diariamente por familias, niños y personas que pasean a sus mascotas.
Según relatan los residentes, cada vez que se abre el portón de la vivienda o ingresan vehículos al domicilio, algunos de los perros aprovechan para salir al exterior.
Los vecinos aseguran que en varias oportunidades los animales atacaron a otros perros del barrio, generando situaciones de extrema tensión y temor entre quienes viven en el lugar.
Por su parte, Mónica Scholles, otra de las vecinas afectadas, recordó que las denuncias ya habían sido realizadas meses atrás, pero que la situación no encontró una solución definitiva.
“En marzo hice la denuncia y quedó ahí. Parece que no hicieron nada. Tuvo que volver a pasar que maten a otro perrito para que nuevamente se movilicen las autoridades y se preocupen más por el tema”, afirmó.
La mujer sostuvo que la difusión de los hechos a través de medios de comunicación y redes sociales contribuyó a que la problemática volviera a instalarse en la agenda pública.
“Ahora parece que todos están haciendo algo porque se mostró en los medios, en Facebook, en Instagram y en distintos lugares. Nosotros seguimos esperando que encuentren una solución para que estos animales no vuelvan a atacar”, señaló.
Mónica también advirtió sobre el riesgo que representa la situación para los habitantes del barrio.
“Tenemos miedo de que en algún momento puedan morder a una persona o a una criatura. En esta calle pasa mucha gente con sus mascotas y cuando esos perros salen no les importa si el animal es grande o chico, lo atacan igual”, expresó.
La vecina recordó además un episodio ocurrido el pasado 7 de marzo, cuando su propio perro fue víctima de un ataque fatal.
“Mi perrito era pequeño. Lo mataron de una manera terrible. Ese día intervino la Policía, Criminalística y la Policía Científica, pero después no hubo avances concretos. Fue una situación muy dolorosa para toda mi familia”, relató.
Respecto del reciente ataque, indicó que esta vez existieron registros audiovisuales que permitieron documentar lo ocurrido.
“Mucha gente cuestiona que alguien haya filmado, pero en realidad todos intentaron ayudar al animal. La gente buscó la manera de salvarlo, pero lamentablemente no fue posible”, aseguró.
Frente a la creciente inquietud vecinal, durante las últimas horas se desarrolló una reunión entre residentes, autoridades policiales y otros organismos para analizar posibles medidas.
Sobre ese encuentro, Julieta Scholles explicó que las actuaciones ya se encuentran bajo investigación judicial.
“La Policía nos pidió paciencia con los tiempos judiciales y prudencia. Nosotros acompañamos el dolor de quienes perdieron a sus mascotas, pero entendemos que la causa está en manos de la Justicia”, indicó.
No obstante, remarcó que el principal objetivo es que la problemática no quede invisibilizada.
“Lo importante es que se pueda hablar de lo que está pasando. También de los animales que viven en cautiverio y de la responsabilidad que tienen sus dueños. Si no se visibiliza la situación, estos animales seguirán sufriendo y la comunidad continuará expuesta”, afirmó.
La vecina destacó que uno de los puntos centrales del debate es la necesidad de contar con controles más estrictos respecto a la cantidad de animales alojados en un mismo domicilio y las condiciones en las que son mantenidos.
Mientras tanto, los habitantes del barrio 50 Viviendas Ingar continúan a la espera de respuestas concretas por parte de las autoridades municipales, organismos de protección animal y la Justicia.
El reclamo apunta a una intervención urgente que permita determinar la cantidad de perros presentes en la vivienda denunciada, evaluar su estado sanitario y de comportamiento, y adoptar medidas que garanticen tanto el bienestar animal como la seguridad de los vecinos.
Por ahora, el temor sigue siendo parte de la rutina diaria de quienes viven en el barrio, donde cada salida a la calle se ha convertido en una preocupación constante ante la posibilidad de un nuevo ataque.
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