Durante su habitual espacio en Radio UP de reflexión sobre educación y comunidad, el filósofo y docente Eduardo Cazenave abordó los desafíos que enfrenta el sistema educativo y sostuvo que la sociedad atraviesa una crisis vinculada a la pérdida de la cultura del esfuerzo, la inmediatez y la falta de herramientas para medir los aprendizajes.
Al referirse a las evaluaciones educativas y a los bajos resultados registrados en los últimos años, Cazenave defendió la necesidad de medir el desempeño de los estudiantes. “Las pruebas son una medición de algo. No miden lo más profundo, pero es mejor medir algo que no medir nada”, afirmó.
Según explicó, las evaluaciones permiten conocer el estado real de los aprendizajes, especialmente en áreas fundamentales como la comprensión lectora y la capacidad de razonamiento matemático. En ese sentido, consideró que ocultar o relativizar los resultados impide corregir los problemas de fondo.

“Si vos no me das el resultado, yo no puedo trabajar sobre eso”, sostuvo, al comparar las evaluaciones con herramientas de diagnóstico que permiten identificar dificultades y diseñar mejoras.
La cultura de la inmediatez y la frustración
Para Cazenave, uno de los principales obstáculos actuales es la dificultad para sostener procesos de aprendizaje prolongados. En su análisis, la sociedad se acostumbró a obtener respuestas inmediatas y perdió tolerancia a la frustración.
“Necesitamos todo y lo necesitamos ya”, señaló. En contraposición, remarcó que la educación requiere tiempo, esfuerzo y perseverancia. Además, advirtió que las redes sociales y los dispositivos móviles se han convertido en distractores permanentes que dificultan la concentración y el desarrollo de hábitos de estudio.

El docente también puso el foco en el rol de las familias y aseguró que muchas veces la escuela queda sola frente a las dificultades de aprendizaje. “La educación requiere esfuerzo, requiere un proceso de quien aprende de buscar algo”, expresó.
“Estamos generando una estafa educativa”
El docente cuestionó las políticas que promueven la aprobación sin garantizar conocimientos reales.
“Si creemos que poner una nota o un resultado es estigmatizar y entonces la respuesta es que todos aprueben, lo que estamos generando es una estafa educativa”, afirmó.
Cazenave advirtió que existen estudiantes que avanzan en el sistema sin haber adquirido competencias básicas. “Hay chicos en segundo año de secundaria que apenas pueden leer un texto infantil y les estamos mintiendo”, indicó.
Frente a esa situación, reclamó que el sistema educativo asuma el problema y trabaje para revertirlo. “No hay que sacarlos del sistema, hay que sacarlos de la ignorancia”, remarcó.
Recuperar el sentido de la escuela
Durante la charla también reflexionó sobre el propósito de la institución escolar. Consideró que, en muchos casos, la escuela se transformó principalmente en un espacio de contención social, dejando en segundo plano su función pedagógica.
“Tenemos que volver a buscar la escuela como centro de aprendizaje y como comunidad”, sostuvo.
En ese marco, lamentó que la educación ocupe un lugar secundario entre las preocupaciones sociales y pidió un acuerdo político de largo plazo que trascienda los gobiernos de turno.

“Necesitamos un gran pacto educativo. Los resultados van a ser para el país y para nuestros alumnos, no para un partido político”, afirmó.
El compromiso de las familias
Finalmente, Cazenave destacó que los padres también deben involucrarse activamente en el proceso educativo. Ante situaciones en las que los estudiantes no logran aprender, propuso una actitud de acompañamiento y construcción conjunta con las instituciones.
“Hay que abrazar a la escuela y exigirle a la escuela, no con violencia sino con amor”, expresó.
Para el docente, la mejora educativa solo será posible si familias, docentes, directivos y dirigentes trabajan en conjunto con un objetivo común: garantizar que los estudiantes aprendan y desarrollen las herramientas necesarias para su futuro.



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