El ministro de Turismo de Misiones, José María Arrúa, se refirió. en diálogo con Radio UP. a la situación de Flybondi, la conectividad aérea de la provincia y los desafíos que enfrenta actualmente el sector turístico. Además, planteó que el agroturismo aparece como una de las principales oportunidades de crecimiento para Misiones en un contexto económico complejo.

Sobre la compañía aérea, Arrúa explicó que mantuvo conversaciones recientes con directivos de la empresa y afirmó que el panorama es más alentador de lo que se percibe públicamente. Según detalló, la firma atraviesa un proceso de reorganización interna que incluye la diversificación de sus negocios.
“Están reprogramando la empresa y cambiando modalidades de trabajo. Compraron OCA y van a desarrollar una unidad específica de carga y paquetería, además de otra vinculada a vuelos privados”, señaló el funcionario.
El ministro indicó que parte de las dificultades operativas surgieron a raíz de problemas en la incorporación de aeronaves que la empresa tenía previstas para ampliar sus frecuencias. Esto provocó modificaciones en la programación original y afectó algunos planes de expansión.
A pesar de ello, destacó que la relación entre Misiones y Flybondi se mantiene en buenos términos. “Nos cumplieron los meses que tenían previstos y solamente cancelaron dos o tres vuelos entre diciembre y junio”, remarcó.
El impacto de la crisis de la aerolínea
Arrúa sostuvo que uno de los principales inconvenientes de Flybondi fue la pérdida de confianza de los pasajeros debido a los incumplimientos registrados en distintas rutas nacionales.
“La mala performance terminó afectando la imagen de la compañía. Mucha gente dejó de elegirla porque ya había tenido experiencias negativas con cancelaciones o reprogramaciones”, explicó.
El funcionario recordó que la conexión entre Posadas y Lima había generado expectativas importantes en materia de turismo receptivo. Sin embargo, la ecuación terminó siendo desfavorable debido a que llegaban muchos más turistas de los que partían desde Argentina hacia Perú.
A ese escenario se sumaron factores como el aumento de los costos operativos, especialmente del combustible, las dificultades económicas del mercado argentino y la inestabilidad política peruana, que complicaron la consolidación de la ruta.

“En apenas seis meses hablé con cuatro ministros de Turismo de Perú distintos. Fue una situación bastante compleja para sostener una estrategia conjunta”, comentó.
Un turismo que busca sostenerse
Consultado sobre las áreas con mayor potencial de desarrollo en la provincia, Arrúa reconoció que el contexto actual obliga a ser prudentes.
“Hoy no estamos pensando en grandes expansiones de infraestructura turística. Sería mentirle a la gente. Estamos concentrados en sostener el mercado turístico que tenemos”, afirmó.
En ese marco, destacó el crecimiento de propuestas vinculadas al turismo rural y a la diversificación productiva de las chacras misioneras. Según explicó, estas iniciativas permiten generar ingresos adicionales para pequeños productores y ofrecer nuevas experiencias a los visitantes.
Mencionó experiencias que se desarrollan en localidades como Guaraní, Campo Ramón, Alberdi y El Soberbio, donde los turistas pueden recorrer plantaciones, conocer procesos productivos y disfrutar de actividades gastronómicas en contacto con la naturaleza.
“Creemos que el agroturismo tiene un enorme potencial de crecimiento y también puede ayudar a sectores productivos que hoy atraviesan dificultades económicas”, sostuvo.
Realidades diferentes dentro de la provincia
Arrúa también analizó la situación de Puerto Iguazú y advirtió que, aunque mantiene niveles aceptables de ocupación en hoteles de alta gama, otros segmentos del alojamiento atraviesan un momento delicado.
Según explicó, los establecimientos de cuatro y cinco estrellas, así como los lodges y glampings, registran ocupaciones cercanas al 50 o 60 por ciento, mientras que cabañas, hostels y alojamientos más económicos sufren una fuerte caída de demanda.

El ministro atribuyó esta situación a la reducción del turismo nacional, particularmente de visitantes provenientes de Buenos Aires y Córdoba, que históricamente sostenían gran parte de la actividad durante todo el año.
Asimismo, señaló que el concepto de las tradicionales “escapadas” también cambió por el contexto económico. “Antes la gente distribuía sus vacaciones en distintos momentos del año. Hoy muchas familias directamente no cuentan con recursos para realizar esos viajes cortos”, observó.
Turismo y bienestar
Finalmente, Arrúa planteó que el turismo debe ser entendido como una herramienta vinculada al bienestar y la calidad de vida.
“El secreto del turismo hoy no es solamente viajar o conocer un lugar. Es que la persona pueda ser feliz, emocionarse y desconectarse de los problemas cotidianos”, concluyó.



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