Un equipo de investigadores del Instituto Garvan de Investigación Médica (Australia) identificó un mecanismo celular que explicaría por qué el cáncer de mama puede reaparecer incluso décadas después de un tratamiento exitoso, según un estudio publicado en Nature Communications. El trabajo analizó cómo determinadas células tumorales logran resistir la terapia en pacientes con cáncer de mama con receptores de estrógeno positivos, principalmente al adoptar un ritmo de división extremadamente lento en lugar de quedar inactivas. El hallazgo se centra en la activación de la vía Rac1, un canal de comunicación celular que favorecería su supervivencia y capacidad de propagación.
La investigación detalla que estas células no desaparecen tras el tratamiento, sino que modifican su comportamiento biológico para dividirse lentamente, lo que les permite permanecer ocultas durante largos períodos. En ese estado, pueden generar micrometástasis en órganos como huesos o cerebro, sin ser detectadas durante años.

El estudio advierte que, mientras la terapia elimina las células tumorales de crecimiento rápido, estas variantes más lentas sobreviven y se convierten en una reserva biológica capaz de reactivar la enfermedad. Con el tiempo, estas colonias pueden evolucionar hacia tumores secundarios que, al ser detectados, ya presentan alta resistencia a tratamientos como la quimioterapia.
Los científicos observaron además que bloquear la vía Rac1 redujo de forma significativa el crecimiento tumoral en modelos experimentales, lo que sugiere un posible blanco terapéutico para evitar recaídas tardías.
Este avance aporta una nueva explicación a uno de los principales desafíos en oncología mamaria: la persistencia del riesgo de recaída incluso después de que las pacientes son declaradas libres de enfermedad, una condición que puede extenderse por años o décadas tras el tratamiento inicial.



//


