En un gesto que sacudió el escenario político en Venezuela en plena Navidad, el Gobierno de Nicolás Maduro dispuso la liberación de 71 presos políticos, detenidos tras las protestas que siguieron a las elecciones presidenciales de 2024, un proceso ampliamente cuestionado por sectores de la oposición y por la comunidad internacional. La medida fue confirmada este jueves por el Comité de Madres en Defensa de la Verdad, una de las organizaciones que desde hace meses viene denunciando detenciones arbitrarias y reclamando justicia para los manifestantes encarcelados.
Según detalló el colectivo, entre las personas excarceladas hay 65 hombres, tres mujeres y tres adolescentes, lo que vuelve a poner en primer plano el impacto que la represión política ha tenido sobre familias enteras y, especialmente, sobre jóvenes involucrados en manifestaciones opositoras.
Una Navidad marcada por la esperanza y el reclamo
Desde sus redes sociales, el Comité expresó que la noticia fue recibida con una mezcla de alivio y emoción. “Esta noticia nos desborda el corazón de alegría y nos llena de esperanza. Nos demuestra que la lucha siempre rinde sus frutos y nos compromete a seguir sin descanso hasta traer a todos los que todavía nos faltan de vuelta”, señalaron en un mensaje difundido en Instagram y citado por el portal Euronews.
Sin embargo, el propio comunicado dejó en claro que la liberación, aunque significativa, no alcanza. Las madres y familiares de los detenidos insistieron en que la excarcelación de 71 personas no pone fin a la injusticia estructural que atraviesa el país. “Es un logro importante, pero insuficiente. Exigimos la libertad plena de todos a través de una amnistía general. La injusticia sigue afectando a centenares de familias en todo el país”, remarcaron.
La mayor excarcelación en meses y un mensaje hacia el exterior
Se trata de la mayor liberación de presos políticos registrada en los últimos meses, y ocurre en un contexto internacional especialmente delicado para el Ejecutivo venezolano. La decisión coincide con un endurecimiento del discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia Caracas, lo que vuelve a colocar a Venezuela en el centro de la agenda diplomática regional y global.
El Gobierno de Maduro arrastra desde hace tiempo una fuerte presión internacional por la situación de los derechos humanos, con denuncias reiteradas de organismos y organizaciones no gubernamentales que alertan sobre detenciones arbitrarias, procesos judiciales irregulares, falta de garantías legales y casos de incomunicación prolongada.
En ese marco, la liberación de los 71 detenidos es leída por analistas como un gesto político que busca aliviar tensiones externas, sin que ello implique, al menos por ahora, un cambio estructural en la política de seguridad y control interno.
Un paso positivo, pero lejos de una solución de fondo
Sectores de la oposición, organizaciones civiles y defensores de derechos humanos coincidieron en valorar la excarcelación como un avance parcial, aunque advirtieron que cientos de personas continúan privadas de su libertad por motivos políticos. La demanda central sigue siendo la misma: garantías plenas para el ejercicio de los derechos civiles, el respeto al debido proceso y el cese definitivo de la persecución política.
Mientras tanto, en Venezuela, la Navidad vuelve a mostrar su contraste más crudo. Para algunas familias, la noche se llenó de abrazos postergados y lágrimas de alivio; para muchas otras, la espera continúa. Y con ella, la certeza de que la libertad, cuando llega a cuentagotas, no alcanza para cerrar las heridas abiertas de un país que sigue reclamando justicia.
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— Radio Up 95.5 (@radioup955) December 25, 2025



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