La escalada en Medio Oriente ya tiene un impacto concreto en los mercados: el petróleo volvió a superar la barrera psicológica de los US$100 por barril, alcanzando picos de US$116 en el caso del Brent, referencia en Europa, mientras el WTI estadounidense se posiciona en torno a los US$101.
Se trata de un salto abrupto que refleja no solo la dinámica del conflicto, sino también la creciente preocupación de los inversores ante un posible quiebre en el suministro global de energía.
El dato central es que ambos indicadores acumulan una suba superior al 50% en marzo, una cifra que no se observaba en este nivel de intensidad desde episodios de crisis energética global.
La geopolítica vuelve a dominar el mercado energético
El conflicto entre Estados Unidos, Israel y Irán se convirtió en el principal motor de volatilidad. La ofensiva iniciada el 28 de febrero alteró de manera directa las expectativas del mercado, especialmente porque la región concentra una parte sustancial de la producción y exportación mundial de hidrocarburos.
Antes de la escalada, el Brent cotizaba en torno a los US$73, lo que dimensiona el salto actual y evidencia cómo la geopolítica vuelve a imponerse sobre los fundamentos tradicionales del mercado.
En este contexto, cada declaración política tiene un efecto inmediato en las cotizaciones.

Trump y la amenaza sobre el corazón petrolero iraní
El punto de mayor tensión se produjo tras las declaraciones de Donald Trump, quien planteó abiertamente la posibilidad de “apoderarse del petróleo” de Irán.
El foco está puesto en la isla de Kharg, un enclave estratégico en el Golfo Pérsico que concentra más del 90% de las exportaciones petroleras iraníes.
La sola mención de una eventual ocupación militar sobre esta infraestructura crítica generó una reacción inmediata en los mercados, que interpretan el escenario como una amenaza directa al flujo global de crudo.
“Tal vez tomemos la isla de Kharg, tal vez no”, sostuvo el mandatario, reforzando un discurso que combina presión militar con negociación diplomática.
El estrecho de Ormuz: la llave del comercio mundial de petróleo
Uno de los puntos más sensibles del conflicto es el posible impacto sobre el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo clave por donde circula cerca de un 20% del petróleo comercializado a nivel global.
Cualquier interrupción en esta vía estratégica podría generar un shock de oferta sin precedentes recientes, disparando aún más los precios y afectando directamente a economías dependientes de la importación de energía.
La posibilidad de que Irán restrinja o condicione el tránsito en esta zona es uno de los principales temores del mercado.
Negociaciones, ultimátum y presión internacional
A pesar del tono confrontativo, Donald Trump aseguró que continúan las negociaciones indirectas con Irán, mediadas por Pakistán.
Según indicó, Teherán habría aceptado gran parte de las condiciones impuestas por Washington, entre ellas:
- Abandonar el desarrollo de armas nucleares
- Entregar reservas de uranio enriquecido
- Garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz
Sin embargo, el mandatario fijó un plazo límite: el 6 de abril. En caso de no alcanzar un acuerdo, advirtió sobre nuevas ofensivas dirigidas específicamente al sector energético iraní.
Este ultimátum introduce un elemento adicional de incertidumbre, ya que el mercado comienza a anticipar posibles escenarios de escalada.
Impacto en la economía global: inflación y costos en alza
El aumento del petróleo tiene consecuencias directas y profundas. En primer lugar, presiona sobre la inflación global, ya que encarece el transporte, la producción industrial y los costos logísticos.
En segundo término, afecta de manera desigual a los países:
- Economías importadoras enfrentan mayores costos energéticos
- Países productores pueden beneficiarse en el corto plazo
- Mercados emergentes sufren mayor volatilidad cambiaria
Para países como Argentina, el encarecimiento del crudo puede traducirse en presión sobre los combustibles, subsidios energéticos y costos de producción, impactando de forma directa en el bolsillo de la población.

Mercados financieros en alerta y volatilidad creciente
Los mercados reaccionan no solo a los hechos, sino también a las expectativas. En este sentido, los “idas y vueltas” discursivos de Donald Trump amplifican la volatilidad.
Fondos de inversión, operadores y gobiernos monitorean cada movimiento, conscientes de que una escalada mayor podría derivar en:
- Interrupciones en la oferta global
- Subas adicionales en los precios del crudo
- Caídas en mercados bursátiles
- Reconfiguración de alianzas energéticas
Un escenario abierto: entre la diplomacia y la escalada
El panorama se mantiene abierto y altamente dinámico. Mientras las negociaciones avanzan en paralelo, las amenazas y movimientos militares sostienen un clima de tensión permanente.
El precio del petróleo se convierte así en el reflejo más inmediato de un conflicto que excede lo regional y que vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sistema energético global.
En este tablero, Donald Trump y Irán protagonizan una disputa que no solo define el rumbo de la guerra, sino también el equilibrio económico internacional.
Jerusalén sin Domingo de Ramos: Israel impidió la misa en el Santo Sepulcro https://t.co/AIWqRGU7ac
— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 29, 2026



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