La situación registrada recientemente en una escuela primaria de Montecarlo volvió a poner en agenda la salud mental de niños y adolescentes. En ese contexto, desde el Ministerio de Educación de Misiones, a través del área de Políticas Estudiantiles, se activaron los protocolos de acompañamiento y abordaje integral previstos para este tipo de situaciones.
La directora del área, Emilia Lunge, dialogó con “La Última Rosca” de Radio Up y explicó que el caso motivó una nueva intervención institucional, aunque aclaró que se trata de una problemática que se presenta de manera frecuente en distintos puntos de la provincia.
“Particularmente, esto es una situación de cutting de niñas de educación primaria y tiene que ver con la activación de todos los protocolos, particularmente el de prevención y abordaje integral del suicidio en el ámbito educativo, que lamentablemente actualmente se activa casi diariamente por diferentes situaciones”, afirmó.
Un protocolo con distintos niveles de intervención

Lunge detalló que el sistema contempla diferentes escalas de riesgo y respuestas específicas para cada caso.
“Hay un riesgo bajo que requiere alguna intervención escolar y recomendaciones a la familia; un riesgo medio que ya requiere atención psicológica y seguimiento; y un riesgo alto que demanda no solamente la atención individual del niño, sino también acompañamiento a la familia y preparación de la escuela para sostener esa situación de salud mental”, explicó.
En ese esquema intervienen las instituciones educativas, los gabinetes psicopedagógicos, Salud Pública, organismos de niñez e incluso la Justicia cuando las circunstancias lo requieren.
“En algunas situaciones interviene la Justicia cuando la familia no lleva al niño o adolescente al turno o cuando no hay una adherencia positiva al tratamiento y no nos queda otra que la intervención de la Justicia o la Defensoría”, señaló.
Uno de los datos que más preocupación genera es la edad de los estudiantes involucrados en estas intervenciones. Consultada sobre el caso de Montecarlo, Lunge confirmó que no se trata de un hecho aislado ni excepcional.
“Tenemos casos más chiquitos. Nueve años es la edad más baja con la que tuvimos intervención. Es una realidad que viene golpeando desde hace tiempo y por eso desde 2024 la provincia tiene claramente definido el protocolo y el camino a seguir”, sostuvo.
La funcionaria explicó que en algunos casos se registran prácticas grupales de cutting, asociadas a procesos de imitación entre pares.
“Por ahí uno le muestra al otro cómo lo hace o por qué lo hace. Alguna que otra vez tuvo que ver con algún reto de TikTok, no es la norma, pero son cosas que están apareciendo y hay que buscar la manera de charlarlas con las familias”, indicó.
Qué es el cutting y cuáles son las señales de alerta

Durante la entrevista, Lunge explicó que el cutting consiste en autolesiones superficiales realizadas con objetos cortantes o punzantes.
“Tiene que ver con generarse heridas en el cuerpo. Generalmente son superficiales y suelen hacerse en lugares que no son visibles, como brazos o piernas. Requiere un abordaje y acompañamiento de un profesional de la salud mental”, explicó.
Además, remarcó que no existe una única causa detrás de estas conductas y que los factores de riesgo son múltiples.
“A veces el chico va bien en la escuela en lo académico, pero no está pudiendo manejar la frustración o poner en palabras cómo se siente”, señaló.
En ese sentido, recomendó prestar atención a las manifestaciones emocionales que pueden aparecer en redes sociales.
“A veces no te dicen en palabras cómo se sienten, pero van compartiendo publicaciones o estados que, si uno presta atención, están diciendo cosas de cómo se sienten”, advirtió.
También mencionó situaciones familiares complejas como duelos recientes, pérdida de empleo, conflictos económicos o consumos problemáticos como factores que pueden afectar emocionalmente a niños y adolescentes.
Más allá del bullying

Uno de los aspectos que surge de los registros provinciales es que muchas veces las problemáticas de salud mental están vinculadas a situaciones más profundas que el acoso escolar.
“El año pasado, la mayoría de los casos complejos que atendimos estaban asociados a otro tipo de vulneración de derechos: violencia, abuso o consumos problemáticos”, reveló.
Por ello, insistió en que se trata de fenómenos multicausales y que resulta difícil establecer una única explicación. “Al ser multicausal es muy difícil asociar que si hago esto va a pasar esto”, resumió.
“No es algo que ocurre solamente en Montecarlo”
La directora de Políticas Estudiantiles pidió evitar que la problemática quede reducida a un caso puntual o a una localidad específica.
“Me siento incómoda saliendo a hablar de la situación de Montecarlo porque en realidad está pasando en diferentes localidades y no es algo de una escuela o de una situación en particular”, expresó. Y agregó: “Sería injusto pensar que pasó solamente ahí, hasta irresponsable también”.
Para la funcionaria, la situación debe analizarse en un contexto más amplio. “Estamos atravesados por una sociedad donde los problemas de salud mental aumentaron a nivel mundial, las tasas e índices de intento de suicidio también subieron y el avance de las redes sociales hizo que muchas conductas se globalicen rápidamente”, sostuvo.
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El rol de las familias
Lunge destacó que la principal herramienta sigue siendo el diálogo y la escucha activa dentro del hogar. “No es momento de retar, juzgar o castigar. Es una oportunidad para hablar de cómo se sienten, qué está pasando y no minimizar lo que sienten los chicos”, afirmó.
Asimismo, remarcó la importancia de sostener los tratamientos cuando son indicados por profesionales. “Si tenemos un turno en Salud Pública para ir al tratamiento, hay que ir, no faltar y acompañar”, subrayó.
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