El poder adquisitivo de los salarios en Argentina atraviesa un proceso de deterioro sostenido que ya acumula casi una década. Un reciente informe económico del IARAF, que dirige Nadin Argañaraz, pone cifras concretas a esa caída y revela un dato contundente: los ingresos actuales siguen lejos de los niveles alcanzados en 2017, considerado uno de los últimos períodos de mayor capacidad de compra.
En febrero de 2026, los salarios volvieron a perder frente a la inflación. Los ingresos del sector privado registrado crecieron por debajo del índice de precios, lo que implica una nueva caída en términos reales. La misma dinámica se replicó en el sector público, consolidando una tendencia que se viene repitiendo en los últimos meses.

Una caída profunda en menos de una década
Si se toma como base el año 2017, la pérdida de poder adquisitivo es significativa en todos los sectores. En el empleo privado formal, la merma ronda el 20%, lo que implica que los trabajadores perdieron aproximadamente una quinta parte de su capacidad de compra.
Sin embargo, el impacto es aún más fuerte en el sector público. Allí, la caída alcanza cerca del 35%, lo que representa una pérdida equivalente a un tercio del salario real. Esta diferencia marca una brecha cada vez más amplia entre ambos segmentos del mercado laboral.
El impacto acumulado: salarios que se evaporan
Más allá de los porcentajes, el informe introduce un indicador que permite dimensionar mejor la magnitud del fenómeno: la pérdida acumulada en términos de salarios.
En los últimos 98 meses, un trabajador del sector privado formal perdió el equivalente a más de 16 sueldos mensuales. En el caso del empleo público, la pérdida asciende a casi 22 salarios, lo que equivale a cerca de dos años completos de ingresos.
Este dato refleja con claridad el efecto acumulativo de la inflación sobre los ingresos, incluso en contextos donde existen aumentos nominales.

Los últimos dos años, determinantes
El período más reciente también resulta clave para entender la dinámica actual. Desde fines de 2023 hasta comienzos de 2026, los salarios privados registraron una caída real moderada, pero persistente.
En contraste, el sector público sufrió un deterioro mucho más marcado. Los ingresos estatales muestran una caída de dos dígitos en términos reales, con un impacto particularmente fuerte en el ámbito nacional, donde la reducción del poder adquisitivo es significativamente mayor que en las provincias.
Ajuste y salarios: el peso del recorte
El informe también vincula la pérdida salarial con el proceso de ajuste fiscal. La reducción del gasto público tuvo efectos directos sobre los ingresos, tanto por la caída del salario real como por la disminución de plantillas en algunos sectores.
En este contexto, los últimos 27 meses explican una porción relevante de la pérdida acumulada en el empleo público, mientras que en el sector privado el impacto, aunque presente, es menor en términos relativos.
Un escenario sin recuperación consolidada
El panorama que surge es el de una economía donde los salarios no logran recomponerse de manera sostenida. A pesar de algunos períodos de mejora, la inflación continúa erosionando los ingresos y dificulta cualquier proceso de recuperación.
La pérdida de poder adquisitivo no solo afecta el nivel de vida de los trabajadores, sino que también condiciona el consumo y el funcionamiento general de la economía. Con una caída acumulada tan significativa, el desafío no es solo frenar el deterioro, sino revertir una tendencia que lleva años profundizándose.



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