El crédito al consumo continúa mostrando señales de debilidad en la economía argentina. Durante mayo, las operaciones realizadas con tarjetas de crédito registraron una nueva caída en términos reales, acumulando cinco meses consecutivos de retroceso, según un informe de First Capital Group.
Aunque el saldo total financiado mediante tarjetas alcanzó los 24,6 billones de pesos, con un incremento nominal del 0,7% respecto de abril y un crecimiento interanual del 27,4%, la evolución pierde fuerza cuando se descuenta el efecto de la inflación. En términos reales, el uso de tarjetas cayó 1,7% durante mayo y acumuló una baja interanual del 4,6%.

Los datos reflejan una tendencia que también alcanza a otras líneas de financiamiento destinadas a los hogares. Los préstamos personales acumulan ocho meses consecutivos de caída real y registraron una retracción del 1,4% en mayo. Los créditos prendarios e hipotecarios también mostraron un desempeño estancado o levemente negativo.
Un cambio en los hábitos de consumo
El informe atribuye parte de esta situación a una modificación en el comportamiento de los consumidores. Durante años, las cuotas sin interés fueron una herramienta utilizada para anticipar compras en un contexto de alta inflación. Sin embargo, con una inflación más moderada y una menor oferta de planes de financiación sin costo financiero, el incentivo para endeudarse disminuyó significativamente.
En ese sentido, Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, explicó que muchos usuarios dejaron de utilizar las tarjetas como mecanismo para ganarle a la inflación y que además una parte de los clientes vio restringidos sus límites de crédito por parte de las entidades financieras.
Crece la preocupación por la morosidad
Otro factor que influye en la menor disponibilidad de financiamiento es el aumento de la morosidad. De acuerdo con datos de la Central de Deudores del Banco Central, el nivel de incumplimiento en préstamos privados habría pasado del 7% al 7,2% entre marzo y abril.

La situación es más compleja en el segmento de las familias, donde el índice de mora se habría acercado al 12%. Este escenario llevó a los bancos a endurecer los criterios para otorgar nuevos créditos, limitando aún más el acceso al financiamiento.
Menor financiamiento en dólares
El informe también detectó una caída en los saldos financiados en dólares mediante tarjetas de crédito. Durante mayo se registró una baja mensual del 5,6%, ubicándose en 737 millones de dólares, por debajo de los 779 millones registrados en igual período del año pasado.
Según Barbero, los niveles actuales de esta cartera se mantienen prácticamente en los mismos valores observados hace doce meses.
La excepción: el crédito a empresas
Mientras el financiamiento a las familias continúa debilitándose, el crédito comercial mostró una leve recuperación. En mayo registró una suba real del 1,1%, cortando una racha de cuatro meses consecutivos de caídas.

Además, el financiamiento en dólares para empresas mantuvo su crecimiento, favorecido por la estabilidad cambiaria y una mayor disponibilidad de depósitos en moneda extranjera.
La evolución de estos indicadores muestra que, pese a algunas mejoras macroeconómicas, el consumo financiado continúa sin recuperarse y sigue reflejando las dificultades que enfrentan numerosos hogares para acceder al crédito.



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