En una visita reciente a Misiones, el líder del grupo Volcán, Roberto Edgar, visitó los estudios de Radio Up, en el programa Realidad Mixta, donde repasó su carrera, sus anécdotas más recordadas y su presente artístico.
Allí, en un clima distendido y cercano, volvió a encontrarse con el público misionero y a reconstruir parte de su relato desde la palabra y la memoria: ‘’yo quería ser conocido en Iguazú, como cantante’’, con esa frase, Roberto Edgar resume un sueño que parecía modesto para quien terminaría convirtiéndose en una de las voces más populares de la cumbia argentina.
Nacido en Puerto Iguazú y criado en una familia humilde, comenzó a cantar a los ocho años junto a sus tíos en grupos barriales, sin imaginar que la música lo llevaría a recorrer el país y alcanzar una notoriedad que excedió largamente los límites de su ciudad natal.
El punto de inflexión llegó cuando su madre viajó a Buenos Aires con un cassette de sus canciones y allí logró que productores vinculados a la televisión escucharan su material y surgió la posibilidad de participar en un casting.

Edgar todavía estudiaba y pensaba en convertirse en guía de turismo, pero decidió apostar por aquella oportunidad: ‘’viajé en colectivo, solo, no había salido de Misiones jamás, llegué a Buenos Aires sin un mango, con una mochila cargada de sueños’’, recordó.
La popularidad llegó de la mano de Volcán, uno de los grupos más exitosos de la movida tropical de finales de los años noventa. Sin embargo, detrás de los escenarios, los discos y los éxitos radiales, atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida.
La muerte de su madre, quien había sido una pieza fundamental en sus comienzos artísticos, lo sumió en una profunda crisis emocional: ‘’la muerte de mi mamá me golpeó tanto que me alejó cinco años de la música’’, contó durante la entrevista.
Ese período estuvo marcado por el dolor y la búsqueda de nuevas actividades que le permitieran seguir adelante. Intentó enfocarse en distintos proyectos personales y comerciales, pero nada parecía funcionar.

‘’Nada podía aliviar mi dolor’’, confesó, la situación llegó a un extremo que hoy relata con absoluta honestidad: ‘’n tenía ganas de vivir, te imaginas, menos de cantar’’, afirmó al recordar aquellos años.
Roberto Edgar: la voz que volvió después del silencio
Con el paso del tiempo, logró reconstruirse, la fe, la familia y la música se convirtieron en pilares fundamentales para retomar el rumbo.
Volvió a los escenarios con una mirada distinta y una nueva valoración de aquello que durante años había dado por sentado: ‘’después de 20 años me propuse disfrutar de cada momento’’, explicó.

Hoy, a los 49 años, continúa recorriendo el país con presentaciones y festivales, pero lejos de la intensidad que caracterizaba los años de mayor exposición. Prioriza el tiempo con sus seres queridos y disfruta de una vida que define como más equilibrada: ‘’tengo familia que me espera y para mí eso es muy importante’’, sostuvo.
La historia de Roberto Edgar es la de un joven que salió de Puerto Iguazú con una grabación casera y un sueño sencillo, la de un artista que conoció el éxito masivo y también la del hombre que atravesó una profunda crisis personal para volver a empezar. Una trayectoria atravesada por la perseverancia, las caídas y la capacidad de reconstruirse cuando todo parecía perdido.



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