Los ex suboficiales de la Policía de Misiones, Ramón Amarilla y Germán Palavecino, mantienen por estas horas absoluto silencio mediático en medio de los cierres de frentes electorales para competir en octubre próximo. La razón de no hablar por el momento, no es menor: parecieran no estar convencidos de ir con la Unión Cívica Radical (UCR) en la oferta electoral para diputados nacionales por Misiones.
Radio Up habló con diferentes fuentes desde el jueves 7 de agosto, en la previa a la presentación de las formalidades ante la Secretaría Electoral federal en Posadas. En todos los casos confirmaron la intención de generar un espacio común, aunque no se terminó sellando en las oficinas del diputado Ariel “Pepe” Pianesi, ya que los ex policías habrían asegurado que hay divergencias internas sobre los pasos a seguir.
Pero, además, el radicalismo tiene un escollo no menor para cerrar listas: la obligación de llamar a la Convención Provincial partidaria para conseguir el acuerdo a los nombres que se negocien. Algo que se podría producir en breve y que Pianesi podría manejar por el poder que tiene en ese órgano radical. Sin embargo, todo se podría complicar si otro sector suma voluntades y fuerza una interna para dirimir candidatos, lo que pondría en riesgo la participación en las legislativas de octubre.

Lo nuevo y lo traicional: el debate en el “amarillismo”
En el caso del sector policial que apoya a Amarilla, junto a un grupo de sacerdotes de la iglesia católica que jugaron fuerte en junio pasado a favor del ahora diputado electo, uno de los ejes que piden debatir es cuánto aporta y cuánto resta el ir con el radicalismo en una lista para octubre.
En las elecciones provinciales, Amarilla se presentó por un frente denominado “algo nuevo”, haciendo referencia a no acordar con partidos y dirigentes “viejos” o “tradicionales”, en una alternativa provincialista que ni siquiera quiere confrontar con La Libertad Avanza de Javier Milei.
Hay quienes objetan que los ex policías acuerden con un partido que obtuvo una muy baja elección en junio pasado, con el riesgo de quedar cooptados por el rechazo electoral, especialmente cuando Amarilla tiene otro objetivo mayor: el 2027.

Mientras que otros entienden que los 100 mil votos de junio son de Amarilla y pueden sumar otros 30.000 más del sector radical de Misiones, con presencia en varios municipios. En este caso, la duda es si el diputado electo puede trasladar la misma adhesión a Palavecino en una eventual lista en octubre.
Quedan nueve días para el debate, la negociación y las definiciones. El sector policial parece no tener otro espacio para presentarse a las elecciones legislativas nacionales pero, por estos días, Amarilla no estaría dispuesto a dilapidar lo conseguido en junio.

Actores que no están
Si algo faltaba, es el pase de dirigentes que se produjo con el cierre del frente electoral para octubre. Ramón Amarilla tuvo dos actores protagónicos de su elección que ahora no lo acompañan y se fueron a la alianza LLA-PL-PRO.
El primero es el electo concejal de Posadas y empresario del transporte, Francisco “Pepi” Wipplinger, de quien se aseguró era el que financió la campaña de “Algo nuevo”. El segundo es el armador político que tuvo Amarilla, motorizado por el ex senador Humberto Schiavoni: el diputado Miguel Núñez, al que el PRO expulsó por ir con el espacio “amarillista” en junio.
Ambos aparecieron sentados en la misma mesa que Adrián Núñez, Martín Goerling, Horacio Loreiro y Emmanuel Bianchetti. A ellos, se sumó el empresario forestal del Alto Paraná misionero, Alfredo Gruber, a quien varios colegas del norte misionero estarían dispuestos a apoyar financieramente para que sea candidato en octubre. En definitiva, Amarilla perdió a varios “armadores” de junio, lo que pone en dudas los resultados de octubre.



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