La convocatoria 2026 del programa Progresar quedó marcada por un dato contundente: un fuerte recorte en la cantidad de instituciones habilitadas para participar. Según confirmó Emilia Lunge, directora de Políticas Estudiantiles, en diálogo con Arriba La Radiopor Radio Up, alrededor del 60% de los institutos de nivel superior quedaron fuera del sistema.
“Quedamos finalmente con muchos institutos afuera, aproximadamente un 60% no pudieron ingresar, tanto públicos como privados”, aseguró Lunge, a pocos días del cierre de las inscripciones. El impacto es directo: decenas de estudiantes ni siquiera podrán postularse a la beca.
La funcionaria detalló que en Misiones existen 88 institutos de nivel superior, de los cuales apenas unos 30 lograron cumplir los requisitos exigidos por Nación. “Es una diferencia importante y deja a muchos chicos sin la oportunidad de acceder al beneficio”, remarcó.
Uno de los puntos centrales del problema es el criterio económico impuesto para las instituciones. “La regla es que la matrícula más las nueve cuotas anuales no superen el salario mínimo vital y móvil. Hoy eso implica cuotas de alrededor de 34.000 pesos, algo muy por debajo de la realidad”, explicó Lunge.
En ese sentido, subrayó que en Misiones las cuotas más bajas rondan los 50.000 pesos, lo que automáticamente deja a la mayoría de los institutos fuera del programa. “No cambiaron las reglas, pero el contexto económico las volvió imposibles de cumplir”, sostuvo.
A esto se suma otro dato que profundiza el escenario: el monto de la beca permanece congelado desde 2024 en 35.000 pesos mensuales. “La beca quedó muy relegada respecto a la realidad socioeconómica de los estudiantes”, afirmó la funcionaria.
Si bien reconoció que el aporte sigue siendo útil, especialmente al combinarse con el Boleto Educativo Gratuito (BEM), advirtió que ya no alcanza para cubrir las necesidades básicas de quienes estudian. “El objetivo era acompañar, pero hoy el monto quedó desactualizado”, indicó.
El recorte no solo limita el acceso al beneficio, sino que también elimina la posibilidad de evaluación individual de los estudiantes, ya que muchos quedan fuera antes de poder postularse. “Ni siquiera tienen la oportunidad de que el sistema analice su situación académica o económica”, lamentó.
En paralelo, Lunge recordó que continúan abiertas las inscripciones: hasta el 27 de abril para nivel obligatorio y hasta el 30 de abril para nivel superior. En este contexto, remarcó la importancia de que quienes sí cumplen los requisitos aprovechen los últimos días disponibles.
Más allá del eje principal, la funcionaria también abordó otras problemáticas del ámbito educativo, como las amenazas en escuelas y pintadas, señalando la necesidad de trabajar con información y acompañamiento. “Esto no es un juego, hay delitos tipificados como amenazas y perturbación del orden público”, explicó.
En ese marco, destacó el trabajo conjunto con la policía y el sistema de salud mental, y la implementación de medidas como evaluaciones psicológicas y seguimiento de los estudiantes involucrados.
Finalmente, también se refirió al avance de la ludopatía en jóvenes, una problemática creciente vinculada al uso de plataformas digitales. “El acceso sin control desde el celular genera adicción a muy temprana edad, y después es muy difícil de frenar”, advirtió.
El panorama general deja en evidencia un sistema tensionado: menos instituciones habilitadas, montos congelados y mayores dificultades económicas. En ese contexto, el Progresar pierde alcance y deja afuera a un número significativo de estudiantes que dependen de esta ayuda para continuar sus estudios.
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