La denuncia penal impulsada por la Fundación Ohana contra el Zoo Bal Park de Montecarlo no sólo apunta a las condiciones detectadas en ese predio. Desde la organización consideran que el caso debe abrir una discusión más amplia sobre el manejo de fauna silvestre en distintos espacios de Misiones.
Durante una entrevista con Radio Up, el director ejecutivo de la fundación, Fernando Piesco, aseguró que existen otros establecimientos donde sería necesario evaluar el bienestar de los animales y las condiciones en las que se encuentran.
“Esperamos que a partir de esto podamos replicar este modelo para que la provincia pueda ir avanzando en materia de fauna dentro de los espacios de manejo de fauna y de zoológicos”, afirmó.
Según explicó, el objetivo no es promover cierres indiscriminados sino impulsar procesos de revisión, control y reconversión que prioricen el bienestar animal.
Los espacios mencionados
Al ser consultado sobre otros lugares que deberían ser observados, Piesco enumeró varios establecimientos que albergan fauna en distintos puntos de la provincia.
Entre ellos mencionó el Biocentro de Iguazú, el Acuario de Montecarlo, el centro zoológico de La Cabaña de los Suizos en San Pedro y el Jardín de los Pájaros de Oberá.
El referente de Ohana aclaró que cada caso presenta características particulares, aunque consideró necesario evaluar las especies alojadas, las condiciones sanitarias y el cumplimiento de la normativa vigente.

En el caso del acuario de Montecarlo, señaló que debería analizarse especialmente la situación de algunas especies protegidas.
Un cambio de paradigma
Para la fundación, la discusión excede la situación puntual de un establecimiento y está relacionada con una transformación cultural respecto al rol de los zoológicos y espacios de exhibición animal.
Piesco remarcó que actualmente existe una mirada diferente sobre la relación entre las personas y la fauna silvestre, privilegiando modelos orientados a la conservación, la educación ambiental y el bienestar animal.
“Hoy se habla de espacios reconvertidos en lugares educativos y donde los animales tengan un grado de bienestar”, explicó.

Además, recordó que muchos ejemplares que pasaron gran parte de su vida en cautiverio ya no pueden regresar a su ambiente natural, por lo que resulta necesario desarrollar alternativas que garanticen condiciones adecuadas para su cuidado.
“Es nuestro deber enmendar ese daño que durante tanto tiempo se les hizo”, sostuvo.
Hacia una política provincial de fauna
Desde Ohana consideran que la intervención en Zoo Bal Park puede convertirse en un antecedente para fortalecer los mecanismos de control sobre los espacios que albergan animales silvestres en Misiones.
La propuesta impulsada por la organización contempla la participación de organismos públicos, propietarios y especialistas para evaluar cada situación de manera particular y diseñar estrategias de adecuación cuando sea necesario.
Según planteó Piesco, el desafío es avanzar hacia un modelo que combine conservación, educación y bienestar animal, dejando atrás prácticas que ya no cuentan con aceptación social ni responden a los estándares actuales de manejo de fauna.
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