En el Ángelus del domingo 18 de enero, el Papa León XIV instó a los fieles a abandonar estilos de vida “basados en la apariencia, la aprobación y el éxito momentáneo” y a recuperar la certeza de que la alegría auténtica proviene del amor del Padre. Desde la ventana del Palacio Apostólico, ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice centró su reflexión en el Evangelio de Juan y en la figura de Juan el Bautista.
El Santo Padre destacó la actitud del Bautista, quien reconoce a Jesús como el Mesías al proclamar: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. León XIV subrayó que, pese al prestigio y popularidad que Juan había alcanzado, eligió retirarse al cumplirse su misión.
Advertencia del Papa contra la búsqueda de popularidad
El Papa señaló que en la actualidad se valora en exceso la aprobación pública, la visibilidad y el consenso social. Esa búsqueda, dijo, condiciona pensamientos y conductas, genera frustración y construye relaciones superficiales que terminan generando “decepción, infelicidad y opresión”.
“Muchas veces nos dejamos guiar por lo que brilla solo por fuera”, lamentó León XIV, e insistió en que ninguna fama ni reconocimiento reemplaza la certeza de ser amados por Dios.

El amor del Padre como fundamento
El Pontífice remarcó que la felicidad cristiana está en la raíz espiritual y no en los logros externos:
“Nuestra alegría no se basa en ilusiones pasajeras, sino en sabernos deseados y amados por nuestro Padre que está en los cielos”.
Agregó que Jesús continúa entrando hoy en la vida de las personas sin espectacularidades, dispuesto a cargar con sus sufrimientos y recordarles su valor único.
Sobriedad, silencio y oración
En el tramo final de su mensaje, el Papa invitó a “no malgastar tiempo y energías en lo que es pura apariencia” y a cultivar un estilo de vida sobrio, auténtico y consciente. Pidió imitar al Bautista reservando diariamente un espacio de silencio para orar, reflexionar y “mantener el espíritu en vigilancia”.
“La Virgen María, modelo de sencillez y sabiduría, nos acompañe en este camino”, concluyó el Santo Padre.



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