En diálogo con Radio Up, el ministro de Cambio Climático de Misiones, Gervasio Malagrida, confirmó que la provincia se encuentra a las puertas de un acontecimiento sin precedentes: el lanzamiento al mercado de 10,5 millones de toneladas de carbono certificadas, lo que supondrá ingresos estimados en 60 millones de dólares para el Tesoro provincial.
“El gobernador anunció que Misiones será la primera provincia en el mundo que emitirá bonos de carbono certificados con estándares internacionales. Es el resultado de un trabajo de más de tres años y de 80 años de conciencia ambiental que tenemos como pueblo”, sostuvo Malagrida.
Primera certificación jurisdiccional global
La certificación está a cargo de Verra, una organización internacional especializada en verificación de reducción de emisiones. “Misiones es el primer estado subnacional en obtener esta rigurosa certificación de carbono verificado”, explicó el ministro. “Y además, somos la primera provincia de Sudamérica en ser carbono positivo: es decir, absorbemos más carbono del que emitimos”.

Este resultado es producto de la protección activa del último gran remanente de selva paranaense: 1,5 millones de hectáreas de bosque continuo. “Ese millón y medio de hectáreas nativas absorbe alrededor de seis millones y medio de toneladas de carbono al año. No hay ninguna jurisdicción en Argentina que tenga este nivel de captura”, remarcó.
El proceso implicó medir las emisiones y absorciones de carbono, conservar áreas protegidas y traducir ese valor ambiental en un bien con precio internacional. “La descarbonización es un bien global. Por eso tiene valor. El mundo lo paga porque la contaminación es global y también lo es su compensación”, explicó.
Según Malagrida, el precio fijado por Misiones para sus bonos oscilará entre 14 y 18 dólares por tonelada, lo que convertirá a la provincia en referencia para el mercado sudamericano de bonos verdes.
“Es un proceso que incluyó medidas legislativas, innovación financiera, contacto con compradores internacionales. No tiramos al mercado a ver quién compra: hay una estrategia clara. Es la primera vez que un estado subnacional lanza algo así”, aseguró.
Durante la charla, el ministro recordó un gesto que marcó la creación del Ministerio de Cambio Climático: una carta del Papa Francisco al entonces gobernador Oscar Herrera Ahuad. “El Papa le pidió que pusiéramos toda la garra al cuidado del medioambiente. Francisco conoce profundamente la historia de Misiones y su valor natural y espiritual. Fue una sugerencia espiritual y también política que inspiró la creación del ministerio”, relató Malagrida.
El ministro destacó que la visión del Papa fue disruptiva. “Él decía: cuiden el planeta, porque no hay un planeta B. Eso es muy fuerte. ¿A dónde vamos a ir si arruinamos este? Hace poco, España estuvo 12 horas sin energía eléctrica y fue el caos. Nos debería hacer reflexionar”.
Malagrida anticipó que la provincia trabaja en una transición energética independiente, centrada en energías limpias y descentralizadas. “Estamos relevando más de 200 cuencas para microgeneradores de energía hídrica en las chacras. También impulsamos la energía solar y pensamos en nuevas formas de organización energética para no depender tanto de las grandes redes”.
Esta visión se proyecta también hacia la cooperación internacional. “Conocimos en la COP de Cali a la provincia de Pastaza, en Ecuador, que tiene características similares a las nuestras. Será la primera transferencia de conocimiento entre dos estados subnacionales en América”.
Misiones se convierte así no solo en un ejemplo de conservación ambiental, sino también en un actor global dentro del nuevo esquema de finanzas verdes. “En el mercado internacional, 10,5 millones de toneladas de carbono es una cifra enorme. Representa diez veces lo que compra anualmente una compañía global importante. Marca un camino que puede ser seguido por muchas otras provincias o países”, concluyó Malagrida.
La selva misionera, tan preservada por generaciones como sacrificada en otros puntos del continente, se convierte ahora en motor económico, símbolo de soberanía ambiental y modelo de innovación. En un mundo que busca cómo sobrevivir al colapso ecológico, una provincia del norte argentino empieza a vender oxígeno.



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