Beijing volvió a convertirse en el epicentro del debate global por los derechos e igualdad para las mujeres. A tres décadas de la histórica IV Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995 —que dio origen a la emblemática Declaración y Plataforma de Acción de Beijing—, líderes y expertas de más de 190 países se reunieron nuevamente en la capital china para renovar el compromiso internacional con la igualdad de género.
Un nuevo capítulo para la igualdad de género
El encuentro, celebrado bajo el nombre Conferencia de Líderes Mundiales sobre la Mujer, tuvo como objetivo principal impulsar el desarrollo integral de las mujeres y fortalecer la cooperación internacional en un contexto global marcado por desafíos persistentes: la brecha digital, el cambio climático, los conflictos armados y la violencia de género.

Durante las sesiones, los representantes coincidieron en que los avances alcanzados en las últimas tres décadas son significativos, pero insuficientes. Según datos de ONU Mujeres, más de 340 millones de mujeres en el mundo aún viven en pobreza extrema, y una de cada tres ha sufrido algún tipo de violencia de género.
China presentó en la conferencia cuatro propuestas clave para acelerar el proceso de desarrollo integral de la mujer:
1. Fomentar un entorno propicio para el crecimiento femenino.
2. Impulsar un desarrollo de alta calidad en la causa de la mujer.
3. Fortalecer los marcos de gobernanza y protección de derechos.
4. Promover la cooperación global para la igualdad de género.
El país asiático también destacó sus avances en materia de inclusión y empoderamiento: más de 690 millones de mujeres salieron de la pobreza, más de la mitad de los estudiantes universitarios son mujeres y el 45,8 % de los investigadores científicos pertenece al sexo femenino.

Estas cifras reflejan un proceso sostenido de políticas públicas que integran el empoderamiento económico con la protección legal y la participación activa en la vida social, educativa y tecnológica del país.
China, además, coopera con ONU Mujeres y la UNESCO en programas de educación y salud para niñas en más de 20 países, y ha beneficiado a mujeres de 106 naciones mediante proyectos de capacitación y asistencia técnica.
El espíritu de la conferencia se reflejó también en las historias personales de mujeres chinas que transformaron sus realidades. Desde astronautas como Wang Yaping, primera mujer en ingresar a la estación espacial Tiangong, hasta emprendedoras rurales como Ma Qinyan, que logró prosperar con apoyo estatal y alfabetización digital.

Ambos ejemplos simbolizan un mensaje común: el desarrollo sostenible solo es posible con la plena participación de las mujeres.
Con un llamado a la acción global, la Conferencia de Líderes Mundiales sobre la Mujer en Beijing 2025 marcó un punto de inflexión hacia una nueva etapa de cooperación internacional. ‘’Ver cómo Beijing vuelve a ser faro de diálogo y esperanza es una inspiración para seguir contando las historias de aquellas mujeres que, desde cada rincón del mundo, impulsan el cambio’’, expresó Iramsy Peraza, periodista cubana y corresponsal de Xinhua en China.

A 30 años de la Declaración de Beijing, el mensaje se mantiene vigente: la igualdad de género no es solo un derecho, sino el motor indispensable del desarrollo humano y la justicia social.



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