“En el caso de Misiones estamos en cuatro de cada cien, estamos mal, por debajo de la media nacional”, explicó Marina Bertone, docente de nivel primario, miembro de Argentinos por la Educación y licenciada en Educación, en diálogo con Radio Up.
La especialista precisó que terminar a término implica “llegar a terminar la secundaria con la edad teórica que deben terminar los estudiantes, sin repetir, sin abandonar y con aprendizajes satisfactorios”. Eso permite, dijo, “dar la posibilidad de continuar sus estudios tanto en nivel terciario o universitario, y que se puedan insertar en la sociedad”.
En cuanto a aprendizajes, observó una mejora parcial: “Se atendió mucho y se lograron mejoras en cuanto a prácticas del lenguaje o lengua. Hubo políticas, el Ministerio de Capital Humano tomó el plan de alfabetización nacional. Pero hay una caída fuerte en los contenidos de matemática”.

Para Bertone, los números están marcados por la desigualdad: “Siempre va a haber una relación directa y proporcional con los recursos, con las políticas. Las provincias que nombraste —Chaco, Santiago del Estero, Misiones, Catamarca— son las que están ahí entre tres y cuatro de cada diez terminando la secundaria a tiempo, entre los índices más bajos”.
También remarcó que las estadísticas varían según las condiciones sociales: “No es lo mismo medir un índice en una población mayor, más heterogénea, que en una población más pequeña y homogénea. Cava duplica la cifra media. Hay una cuestión totalmente relacionada con el nivel socioeconómico y con la accesibilidad de los estudiantes”.
El ausentismo escolar apareció como un problema central: “Hay algo muy importante que es el ausentismo. Y eso atraviesa todas las clases sociales. De hecho, es muy alto en los chicos de clases media y media alta”.

Bertone insistió en el impacto que eso provoca en el aula: “Me preocupa mucho la discontinuidad pedagógica porque ya sea un docente de primaria como de secundaria, tiene una secuencia, tiene pensado cómo va a dar ese contenido, y las faltas, aunque sean un día acá y otro allá, son terribles para el educador. Se pierde la continuidad de la secuencia y se pierde aprendizaje”.
Los datos muestran además un fenómeno cultural inquietante: “Llamativamente, la segunda razón por la cual los alumnos alegaron faltar fue ‘porque quiero’. El primer índice es por enfermedad, pero lo llamativo fue que muchos faltaron simplemente porque no quisieron ir”.
En ese sentido, cuestionó cierta permisividad en los hogares: “Hay padres que dicen ‘bueno, hijito, quedate a dormir, hacete el día libre’, y en realidad hay un perjuicio en esa decisión”.
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Por eso, reclamó recuperar el valor social de la escuela: “La familia tiene que volver a confiar en la escuela. Tenemos que restituir ese lugar de valor social y cultural. No da igual faltar. Hay una especialista que dice: ‘Si esa clase a la que faltaste dio igual faltar, no era una buena clase’. Yo trato todo el tiempo de convocar a mis alumnos para que sientan que vale la pena venir”.
Finalmente, puso el foco en los recursos: “Estamos frente al salario docente más bajo desde 2005. No se respeta la ley de educación de inversión del 6% del PBI. Ninguna política puede resolverse sin financiamiento. Pensar en aulas invertidas o tecnología para muchas escuelas es un anhelo lejano”.
Bertone cerró con una advertencia: “Creo que este país podría salir adelante de una forma abismal si se invirtiera más en educación. Últimamente la sociedad ya perdió confianza en eso, y es grave porque hoy se necesitan más credenciales educativas para acceder a mejores trabajos”.
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