El sistema sanitario argentino, a través de las prepagas, atraviesa una transformación profunda marcada por el encarecimiento de la medicina privada, la caída del empleo formal y el deterioro del poder adquisitivo. Desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, las cuotas de las empresas de medicina prepaga registraron un incremento acumulado del 417%, muy por encima de la inflación del período, estimada en 293%, lo que derivó en una consecuencia directa: 742 mil personas dejaron de contar con cobertura médica privada.
El dato surge de un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado en base a cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos, que advierte además un fenómeno creciente: más de 10,2 millones de argentinos dependen exclusivamente del sistema público de salud.
Migración silenciosa hacia la salud pública
El informe describe una transferencia sostenida de usuarios desde el sistema privado de prepagas al estatal, impulsada por el aumento constante de las cuotas y la pérdida de ingresos reales. En términos concretos, la población que solo accede a atención médica en hospitales y centros públicos pasó de 9,55 millones a 10,29 millones en apenas dos años.
Este desplazamiento no responde únicamente a decisiones individuales, sino a un contexto económico que vuelve cada vez más difícil sostener un gasto fijo como la prepaga. Familias que históricamente accedían a cobertura privada comenzaron a reducir planes, eliminar adicionales o directamente abandonar el sistema.
La caída también se refleja en la cobertura general: el porcentaje de la población con obra social, prepaga o servicios médicos cayó del 67,5% al 65,4% entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período de 2025.
El impacto del empleo formal en la cobertura sanitaria
Uno de los factores estructurales detrás de esta crisis es la pérdida de empleo registrado. Según el relevamiento, desde noviembre de 2023 se destruyeron 206 mil puestos de trabajo formales, lo que afecta directamente el acceso a la salud, dado que gran parte de los trabajadores obtiene cobertura médica a través de su empleo.
La combinación de menos empleo formal y prepagas más caras genera un efecto doble: disminuye el acceso a obras sociales y expulsa usuarios del sistema privado. Este escenario golpea especialmente a sectores medios, jubilados y monotributistas, quienes enfrentan aumentos muy por encima de la evolución de sus ingresos.

Hospitales públicos bajo presión creciente
La contracara de este proceso es el aumento sostenido de la demanda en el sistema público. Hospitales, centros de atención primaria y salas comunitarias deben responder a un volumen cada vez mayor de consultas, estudios y tratamientos.
Profesionales de la salud advierten sobre guardias saturadas, demoras en turnos y dificultades en la cobertura de especialidades, en un contexto que además presenta limitaciones presupuestarias.
En paralelo, hospitales universitarios vinculados a la Universidad de Buenos Aires alertaron sobre la necesidad urgente de actualizar el financiamiento, señalando que la falta de recursos pone en riesgo tanto la atención médica como las funciones académicas.
Un cambio estructural en el acceso a la salud
Desde el Instituto Argentina Grande sostienen que este fenómeno expone una contradicción en el esquema económico actual: mientras se plantea la reducción del Estado, en la práctica el sistema público absorbe a quienes quedan fuera del sector privado.
El resultado es un cambio estructural en el acceso a la salud en Argentina. Por estos excesivos aumentos en las prepagas, cada vez menos personas pueden sostener una prepaga, mientras que el sistema estatal se convierte en el principal sostén sanitario para millones de ciudadanos.
Salud, ajuste y desigualdad
El encarecimiento de la medicina privada se consolida como uno de los efectos más visibles del ajuste económico. La liberalización de aumentos en las cuotas, sumada a la caída del salario real y la inestabilidad laboral, configuró un escenario donde el acceso a la salud se vuelve cada vez más desigual.
Con más de 10 millones de argentinos dependiendo exclusivamente del sistema público, el desafío no solo pasa por garantizar la atención, sino por evitar un colapso estructural ante una demanda en constante crecimiento.
Alquileres en crisis: “El mercado tiene sus propias reglas y el inquilino no le queda otra que aceptar o irse”https://t.co/FINVDTo5Kf pic.twitter.com/gmDznPp4Du
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