El exdiputado nacional Mario Negri (UCR) viajó a Misiones para acompañar a los candidatos radicales Gustavo González y Guadalupe Kolodziej. Aprovechó su paso por Realidad Mixta (Radio Up) para enviar un mensaje directo al presidente Javier Milei: sin diálogo, no hay futuro.
“El 26 de octubre es un punto de inflexión. Los que te pueden prestar plata te piden ampliar tu base política, tener gobernabilidad y previsibilidad. Eso significa sí o sí cambiar los modos y la manera. Hay que cambiar el libreto.”
Negri definió a la democracia como conversación y criticó la falta de consensos en la gestión actual: “La democracia es conversación, no grito. Hay que buscar acuerdos. Si no tenés mayoría en el Parlamento, lo que corresponde es dialogar.”

“Nunca es bueno darle todo el poder a uno”
En sintonía con su reclamo de consensos, Negri advirtió sobre los riesgos de la concentración política y llamó a fortalecer la representación parlamentaria: “Nunca es bueno darle todo el poder a uno. Hay que poner gente que represente a los misioneros, porque si se le da el poder a uno solo, los problemas nacionales y provinciales se arreglan entre pocos.”
El referente radical explicó que el Congreso debe recuperar su rol de equilibrio y control, y remarcó la importancia de “recomponer la conversación política” después de años de enfrentamientos: “No se puede gobernar insultando todos los días. Si te pasás el día agraviando, después se hace muy difícil levantar el teléfono para buscar un acuerdo.”
El radicalismo y la necesidad de reconstruir confianza
Negri reconoció que la UCR “pasó una crisis profunda” y que tras la implosión de Juntos por el Cambio, el radicalismo “se levantó herido, pero no muerto”. “El radicalismo había desaparecido de la conversación social. Pero sacó su historia y la puso en marcha con gente joven, con entusiasmo y con conocimiento del interior.”
Acompañó su análisis con un reconocimiento a la resiliencia política de Misiones: “La provincia tiene mucha gente joven y un enorme potencial. Además, fue ejemplo nacional cuando frenó las reelecciones indefinidas. Los misioneros dieron una lección de equilibrio en el poder.”

“Milei no puede gobernar solo con la rabia social”
Negri analizó el origen político del actual oficialismo y sostuvo que Milei es el resultado de una acumulación de fatiga social: “Milei es el resultado de una acumulación de rabia social que Juntos por el Cambio no supo leer. La gente pidió un cambio, estaba harta de la política tradicional.”
Sin embargo, remarcó que la gobernabilidad no puede basarse en esa frustración: “No podés gobernar solo con la bronca. No alcanza con el enojo: se necesita diálogo, acuerdos y un programa de desarrollo.”
“El país anda con oxímetro”
Con tono crítico hacia la gestión económica, Negri advirtió que el Gobierno “está sobreviviendo con oxígeno prestado”: “La Argentina es una caja de cristal, no una roca sólida. Anda con oxímetro, midiéndose los niveles de oxígeno. Hay que cuidarla, no fallar.”
Cuestionó el ajuste sobre los jubilados y las señales erráticas del Ejecutivo: “No hacía falta pegarle a los jubilados. También les prometiste que el costo lo iban a pagar los que más tienen. Y terminaste dándole 1.500 millones de dólares a las cerealeras.”
Desregulación y límites: “Algunas medidas son un disparate”
Negri defendió parcialmente las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno, pero alertó sobre los excesos: “Estoy de acuerdo con casi el 60% de las desregulaciones, pero algunas son un disparate. Las cosas que están mal se corrigen, no hay que matarlas.”
Mencionó como ejemplo el caso del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM): “La desregulación del INYM terminó afectando más de lo que solucionó. Hay que revisar sin destruir.”

“No se gobierna con soberbia”
Negri cerró su intervención con una reflexión sobre la responsabilidad del liderazgo presidencial: “Hay que tener humildad, no ser soberbio. Si ganás una elección pero no tenés mayoría, lo que corresponde es dialogar.”
Y concluyó con un mensaje que sintetizó su planteo: “Nadie tiene derecho a quitarle la esperanza a los jóvenes. La democracia no es imponer, es convivir. Y gobernar no es gritar: es escuchar y acordar.”



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