Cuando Luis López pisó por primera vez el Kennedy Space Center, sintió que estaba cumpliendo un sueño que hasta hacía poco parecía inalcanzable. ‘’No estaba entre mis planes, soy sincero. De chico no soñaba con trabajar en esto porque no pensaba que existía la posibilidad’’, manifestó el joven ingeniero en dialogo con el programa La Última Rosca.
Luis López el joven ingeniero que cumplió su sueño
A sus 29 años, este ingeniero de Oberá se convirtió en uno de los pocos argentinos que tuvo la oportunidad de integrar un satélite en la NASA.
López forma parte de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que hasta ahora se ha destacado por sus satélites de observación de la Tierra. ‘’En este momento en órbita está el SAOCOM 1A y 1B, son dos satélites de 3 toneladas, tienen una antena radar de 10 m por 3 m. Sirve para medir humedad de suelo, monitorear incendios y ahora están trabajando en SABIA-MAR, que va a ser para monitoreo de los mares’’, explicó.

El proyecto Atenea, que llevó a López a Estados Unidos, es un satélite más pequeño —20 por 20 por 30 cm—, desarrollado en colaboración con la NASA dentro de los acuerdos Artemis. ‘’Argentina se sumó a ese grupo en 2023 y fuimos cuatro países: Argentina, Arabia Saudita, Corea del Sur y Alemania’’, relató.
Durante la visita, López y su equipo realizaron la integración final del satélite. ‘’Fuimos a un edificio específico a hacer la integración del satélite. Hicimos un par de pruebas funcionales y cargamos el satélite». Como hicimos todo eso bastante rápido, tuvimos tiempo de recorrer otras instalaciones. Nos llevaron al Vehicle Assembly Building, donde están armando el cohete, un hangar de 150 m de altura. Ya estaba en el último etapa, ahora falta la cápsula que se hace en la punta. Nosotros lo vimos a unos metros, el cohete que va a la Luna. Fue espectacular’’, contó con emoción.
Además, pudo conocer la parte más icónica y turística de la NASA: ‘’ es como un parque, un Disney para nerd, . Vimos el transbordador espacial, el traje del Apolo, muestras lunares, la cápsula que voló del Apolo cosas espectaculares era como vivir un sueño’’, recordó.

Sobre la posición de Argentina en el desarrollo espacial, López señaló: ‘’comparado con Alemania, Corea del Sur o Arabia Saudita es distinto. En Sudamérica, Argentina es la agencia más avanzada. Los otros países tienen bastante historia de desarrollo espacial y recursos, pero nosotros llegamos al mismo objetivo. Lo que no tenemos en dinero lo tenemos en conocimiento y capacidad inventiva para rebuscarnos ante un problema’’.
En cuanto a futuros proyectos, mencionó que el satélite SABIA-MAR es el más avanzado: ‘’ya está en la última etapa de integración. Yo hasta febrero sigo con Atenea y después veremos en qué me meto; hay muchos proyectos dando vueltas, colaboraciones con otras agencias y proyectos internos. Hay muchas posibilidades’’.

La experiencia de Luis López demuestra que la pasión y el talento argentino pueden posicionar al país en la vanguardia de la exploración espacial, y que los sueños que parecen lejanos, a veces, se pueden tocar con las manos.



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