La crisis del aserradero Linor SRL de Azara mantiene en vilo a trabajadores y familias del sur de Misiones. La posibilidad de cierre definitivo y la declaración de quiebra, aunque todavía sin formalización judicial pública, ya golpea de lleno a los 140 empleados que quedaron sin certezas laborales y con salarios adeudados.
Daniel Ledesma, trabajador de la firma y empleado con 27 años de antigüedad, relató en diálogo con Radio UP que el contador de la empresa les informó que “al declararse en quiebra no cuentan con fondos para pagar”, una frase que terminó de profundizar la preocupación entre los obreros.
La situación se vuelve todavía más crítica porque la empresa adeuda dos meses de salarios, mientras los empleados esperan respuestas concretas sobre su futuro laboral y económico.
Los trabajadores deberán recurrir a la Justicia laboral
Según explicó Ledesma, los empleados fueron advertidos de que deberán iniciar acciones judiciales para intentar cobrar las indemnizaciones correspondientes. “Para cobrar la indemnización vamos a tener que ir a juicio laboral”, sostuvo el trabajador.
La noticia cayó como un nuevo golpe para las familias afectadas, que ahora no solo enfrentan la pérdida de sus fuentes laborales, sino también un proceso judicial incierto y posiblemente extenso para reclamar lo que les corresponde.

Esperan los telegramas de despido dentro de la planta
Mientras continúan las versiones sobre la quiebra, los trabajadores permanecen en protesta dentro del predio del aserradero aguardando la llegada formal de los telegramas de despido.
Ledesma indicó que “nos dijeron que el síndico de Linor debe llegar desde Estados Unidos para enviar los telegramas de despido”, una situación que suma más incertidumbre y desconcierto entre los empleados.
Hasta el momento, no existen precisiones oficiales sobre los plazos del proceso ni sobre posibles mecanismos para garantizar el pago de salarios e indemnizaciones.
Impacto social y económico en el sur de Misiones
El eventual cierre de Linor SRL representa un fuerte impacto para Azara y toda la región sur de Misiones, donde la actividad forestal y maderera constituye uno de los principales motores económicos.
La pérdida de 140 puestos de trabajo directos no solo afecta a los empleados de la firma, sino también al movimiento económico de numerosas familias y comercios vinculados indirectamente a la actividad del aserradero.
En medio de la incertidumbre, los trabajadores continúan dentro de la planta esperando definiciones, mientras crece la preocupación por el futuro laboral y por la posibilidad concreta de quedar atrapados en largos procesos judiciales para reclamar salarios e indemnizaciones impagas.
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