El papa León XIV instó este sábado a los trabajadores de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) a abandonar la actitud pasiva y asumir un compromiso activo dentro de la Iglesia, durante un encuentro realizado en la Sala de las Bendiciones, ante unas 800 personas, en el que subrayó que el servicio eclesial no es meramente administrativo sino una participación directa en la vida del cuerpo de Cristo. El mensaje fue dirigido a empleados y sus familias, en un contexto de transformaciones sociales profundas, con el objetivo de reforzar el rol de la institución en la actualidad.
Durante su intervención, el Pontífice dejó en claro que las estructuras internas de la Iglesia no deben reducirse a espacios burocráticos, sino que deben funcionar como herramientas clave para fortalecer el entramado comunitario. En ese sentido, remarcó que el verdadero valor del trabajo cotidiano radica en su capacidad de construir vínculos y sostener la misión pastoral.
El eje central del discurso giró en torno a tres conceptos fundamentales: servicio, pertenencia y misión. Según León XIV, el sentido de pertenencia resulta esencial para evitar la indiferencia en las tareas diarias. “No se puede servir como espectador”, advirtió, al tiempo que destacó que cada función, incluso las más técnicas, adquiere un significado trascendental cuando se realiza con compromiso y espíritu de comunión.
El Papa también puso el foco en el contexto global, al que describió como una etapa de cambios críticos que impactan en la familia, la educación y el trabajo. Frente a este escenario, reafirmó que la Iglesia debe actuar como un puente, promoviendo la cercanía y la inclusión, con el objetivo de llevar el mensaje cristiano a toda la sociedad.
En esa línea, exhortó a los presentes a no paralizarse ante las dificultades actuales: “no debemos cerrarnos ni tener miedo”, expresó, alentando a una entrega generosa para que el Evangelio continúe siendo una guía en la vida cotidiana.
Sobre el cierre, León XIV valoró la labor diaria de los trabajadores eclesiásticos y los llamó a sostener un ambiente laboral basado en la paciencia, la humildad y la fe, recordando que ninguna tarea es menor dentro de la vida de la Iglesia. Además, encomendó el futuro de la institución a San Francisco de Asís y Santa Catalina de Siena, subrayando que el sentido último de toda función debe centrarse en Cristo y no en intereses individuales o jerárquicos.



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