El Papa León XIV afirmó este domingo, durante el rezo del Ángelus en la Ciudad del Vaticano, que la riqueza, la fama y el poder son “pobres sucedáneos” de la verdadera alegría. En el marco del primer domingo de Cuaresma, el Santo Padre instó además a los fieles a apagar teléfonos inteligentes, televisores y radios para redescubrir el valor del silencio y la escucha interior.
“La penitencia no empobrece, fortalece”
Durante su mensaje, el Pontífice evocó el pasaje bíblico en el que Jesús vence las tentaciones en el desierto y explicó que la penitencia no debe entenderse como un castigo que priva, sino como “un camino luminoso que enriquece, purifica y fortalece” frente a los engaños del mundo actual.
En ese sentido, subrayó que los cuarenta días de preparación hacia la Pascua constituyen una oportunidad única para transformar la vida en una “obra maestra irrepetible”, permitiendo que la oración, el ayuno y la reflexión curen las heridas del pecado y renueven el espíritu.
Crítica a las tentaciones modernas
León XIV fue categórico al referirse a los desafíos contemporáneos: “Estas tentaciones (…) no son más que pobres sucedáneos de la alegría para la que fuimos creados y que, al final, nos dejan inevitable y eternamente insatisfechos, inquietos y vacíos”.
En un contexto global marcado por la hiperconectividad y la sobreestimulación constante, el Papa llamó a recuperar el silencio como espacio de encuentro con Dios y con el prójimo.
Un llamado concreto: menos pantallas y más comunidad
Como gesto práctico para esta Cuaresma, el Santo Padre propuso modificar hábitos de consumo digital y mediático. “Demos espacio al silencio, apaguemos un poco los televisores, la radio y los smartphone”, exhortó ante los fieles congregados en la Plaza San Pedro.
También animó a meditar la Palabra de Dios, acercarse a los sacramentos y escuchar la voz del Espíritu Santo, además de dedicar tiempo a los más vulnerables: ancianos, enfermos y personas en situación de pobreza. Incluso sugirió compartir con ellos lo ahorrado al renunciar a gastos superfluos.
La verdadera felicidad, según San Pablo VI
En su reflexión, León XIV citó a Papa Pablo VI para reforzar la idea de que la auténtica felicidad no se alcanza por los caminos más fáciles, sino en la entrega y el amor pleno.
Con este mensaje, el Pontífice marcó el tono espiritual de la Cuaresma 2026: menos ruido, menos pantallas y más profundidad interior, como antídoto frente a una cultura que promete satisfacción inmediata, pero —según advirtió— termina dejando vacío el corazón.



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