Las autoridades de Israel demolieron este martes varios edificios dentro del complejo del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en Jerusalén Oriental, una acción que generó una inmediata y enérgica condena por parte del sistema de Naciones Unidas y de organizaciones palestinas.
La operación fue confirmada por testigos y fuentes palestinas, quienes señalaron que fuerzas israelíes ingresaron al complejo durante la mañana acompañadas de excavadoras, con el objetivo de derribar oficinas móviles pertenecientes a la agencia humanitaria.
Tras la demolición, la bandera de la ONU fue retirada del lugar y reemplazada por una bandera israelí, un gesto que intensificó las críticas internacionales y elevó la tensión diplomática en torno al estatus de Jerusalén Oriental.

Israel y un “ataque sin precedentes”
En una publicación en la red social X, el comisionado general de la UNRWA, Philippe Lazzarini, calificó la acción como “un ataque sin precedentes contra una agencia de las Naciones Unidas y sus instalaciones” y denunció que representa “un nuevo nivel de desafío abierto y deliberado al derecho internacional”.
Lazzarini advirtió además que este episodio sienta un precedente peligroso para la seguridad de todas las organizaciones internacionales que operan en zonas de conflicto, al debilitar las garantías de protección otorgadas por el derecho internacional.
Por su parte, la Autoridad de Tierras de Israel justificó la demolición al afirmar que se trató de una medida coercitiva contra estructuras consideradas “ilegales”, realizadas —según el organismo— en cumplimiento de las leyes israelíes de planificación y construcción. La institución difundió incluso imágenes del lugar con la bandera nacional israelí izada sobre uno de los edificios.
En la misma línea, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel aseguró en un comunicado que el complejo de la UNRWA “no goza de inmunidad alguna” y que la operación se ajustó plenamente a la legislación vigente.
De acuerdo con el medio Times of Israel, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, referente de la extrema derecha y miembro de la coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu, estuvo presente en el lugar y calificó la jornada como “un día importante para la soberanía de Jerusalén”.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) condenó duramente la demolición, a la que describió como un “flagrante ataque contra la ONU”. Desde el Departamento de Asuntos de Refugiados, el organismo sostuvo que la medida busca eliminar la presencia humanitaria y política de la UNRWA en la ciudad.
La OLP instó a la comunidad internacional a intervenir de manera urgente para evitar lo que calificó como un posible “colapso del sistema internacional” y frenar nuevas acciones contra agencias humanitarias.
La condena también llegó desde la cúpula de las Naciones Unidas. El secretario general, António Guterres, expresó su rechazo a la demolición a través de su portavoz adjunto, Farhan Haq, quien afirmó que el jefe de la ONU “condena en los términos más enérgicos las acciones de las autoridades israelíes para demoler el complejo de la UNRWA en Sheikh Jarrah”.
Israel considera a toda Jerusalén como su capital, una reivindicación que no es reconocida internacionalmente, mientras que la ONU mantiene la posición de que Jerusalén Oriental es territorio ocupado según el derecho internacional.
Las autoridades israelíes han acusado reiteradamente a la UNRWA de emplear a miembros de Hamás, acusaciones que la agencia ha negado de forma sistemática.
En octubre de 2024, el parlamento israelí aprobó una ley que prohíbe a la UNRWA operar en zonas bajo jurisdicción israelí y limita cualquier contacto oficial con la agencia, pese a que esta brinda ayuda humanitaria esencial a los palestinos en Gaza, Cisjordania y otras regiones.
Posteriormente, en diciembre de 2025, Israel modificó esa normativa para prohibir el suministro de electricidad y agua a las instalaciones de la UNRWA. El mes pasado, además, las autoridades israelíes confiscaron las oficinas de la agencia en Jerusalén Oriental, en una escalada de medidas que ahora culminó con la demolición del complejo.
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