La inflación global vuelve a ubicarse en el centro de la escena económica internacional, impulsada por una combinación de políticas comerciales restrictivas, aumento de costos y un escenario de creciente incertidumbre regulatoria. Un reciente informe de la consultora KPMG revela que el 34% de las grandes empresas ya traslada la mayor parte de los costos a los consumidores, marcando un cambio significativo en la dinámica de precios a nivel mundial.
El estudio, basado en una encuesta a 300 altos ejecutivos de compañías con ingresos superiores a los mil millones de dólares, expone cómo las decisiones económicas impulsadas por Donald Trump comienzan a reflejarse de manera directa en el bolsillo de los consumidores, especialmente a través del impacto de los aranceles.
El traslado de costos se acelera y consolida una tendencia inflacionaria
Los datos muestran una evolución clara: en mayo de 2025, apenas el 13% de las empresas trasladaba la mayor parte de los costos; en septiembre, ese número subió al 21%; y ahora alcanza el 34%. Esta progresión evidencia cómo las compañías, tras un período inicial de absorción de costos, optaron por ajustar sus precios ante la persistencia de las presiones inflacionarias.
Además, el informe anticipa un escenario aún más desafiante. El 55% de los ejecutivos prevé aumentos de precios de al menos el 15% en los próximos seis meses, lo que refuerza la expectativa de una inflación sostenida en el corto plazo.
Brian Higgins, referente del sector industrial dentro de KPMG en Estados Unidos, sintetizó el fenómeno al señalar que “la carga de los aranceles ahora recae directamente sobre el consumidor”, marcando el fin de una etapa donde las empresas absorbían el impacto en sus márgenes.
Aumentos que exceden el impacto directo de los aranceles
Uno de los aspectos más relevantes del informe es que el traslado de costos no se limita a los productos directamente afectados por las medidas comerciales. El 37% de las empresas reconoció haber incrementado precios en bienes no alcanzados por aranceles, mientras que un 19% aplicó subas incluso superiores al impacto real de los costos de importación.
Este comportamiento sugiere una reconfiguración de las estrategias empresariales, donde los precios no solo reflejan costos actuales, sino también expectativas futuras de inflación, riesgos regulatorios y volatilidad en las cadenas de suministro.
En este contexto, la inflación adquiere un carácter más estructural, alejándose de fenómenos transitorios y consolidándose como un componente central en la toma de decisiones corporativas.

Caída de ventas y enfriamiento de la actividad económica
El endurecimiento de la política comercial también comienza a impactar en la actividad económica. Según el relevamiento, el 82% de las empresas reportó una caída en las ventas externas, mientras que el 61% registró una disminución en el mercado interno estadounidense.
Estos indicadores reflejan un doble efecto: por un lado, los aranceles encarecen los productos y reducen la competitividad internacional; por otro, el aumento de precios afecta el consumo interno, debilitando la demanda.
La combinación de inflación alta y caída de ventas configura un escenario complejo, donde las empresas enfrentan menores volúmenes de comercialización en paralelo a mayores costos operativos.
Incertidumbre legal y tensiones políticas en Estados Unidos
El panorama se vuelve aún más incierto tras el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, que declaró ilegales algunos de los aranceles impulsados por la administración de Trump. Sin embargo, el mandatario ya anticipó su intención de reintroducir medidas similares bajo otros marcos legales.
De hecho, el Gobierno avanzó con un esquema de aranceles globales del 10%, que, según la normativa vigente, solo pueden mantenerse por un período limitado de hasta 150 días. Esta situación genera un clima de inestabilidad normativa, que impacta directamente en la planificación de las empresas y en la evolución de los precios.
Sectores más expuestos y desafíos a futuro
Algunos sectores aparecen como particularmente vulnerables frente a este escenario. El comercio minorista y los bienes de consumo masivo enfrentan mayores dificultades para absorber o trasladar costos debido a la complejidad de sus cadenas de valor y la sensibilidad de la demanda a los precios.
En paralelo, las empresas deben equilibrar la necesidad de mantener márgenes con el riesgo de perder competitividad, en un contexto donde los consumidores ya comienzan a restringir sus gastos.

Una inflación que se globaliza y redefine el mercado
El informe de KPMG deja en evidencia que la inflación global ya no responde únicamente a factores monetarios, sino también a decisiones políticas y comerciales que alteran el funcionamiento del comercio internacional.
El traslado de costos a los consumidores, la caída de ventas y la incertidumbre regulatoria configuran un escenario donde la inflación se vuelve más persistente y difícil de contener.
En este contexto, el desafío para las economías será encontrar un equilibrio entre protección comercial, estabilidad de precios y crecimiento económico, en un mundo cada vez más atravesado por tensiones geopolíticas.
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