La tensión geopolítica en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales, con el precio del petróleo superando los u$s110 por barril y los inversores operando con cautela ante un nuevo ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigido a Irán.
El conflicto tiene como punto central el Estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Su bloqueo parcial en las últimas semanas ya genera presión sobre el suministro energético global.
En este contexto, el crudo WTI se ubica por encima de los u$s110, mientras que el Brent ronda los u$s108, niveles muy superiores a los registrados antes del inicio del conflicto.

El gobierno estadounidense intensificó la presión sobre Teherán al fijar un plazo para que reabra el estrecho. En caso contrario, advirtió sobre posibles ataques a infraestructura estratégica iraní, lo que elevó aún más la incertidumbre en los mercados.
Por su parte, Irán rechazó el ultimátum, aunque en las últimas horas surgieron señales de una posible desescalada diplomática, con propuestas de mediación para garantizar el tránsito marítimo. Incluso, se autorizó de manera parcial el paso a algunos países, lo que podría anticipar una apertura gradual.

A nivel financiero, la reacción fue de prudencia. En Wall Street, los futuros muestran una leve tendencia positiva, aunque sin grandes movimientos. El S&P 500 y el Nasdaq avanzan moderadamente, mientras que el Dow Jones se mantiene prácticamente estable.
La suba del petróleo enciende alarmas sobre su impacto en la inflación global, ya que el encarecimiento de la energía suele trasladarse a otros precios de la economía. Esto también pone presión sobre los bancos centrales, en particular sobre la Reserva Federal de Estados Unidos, que evalúa el rumbo de las tasas de interés.

En paralelo, la alianza OPEP+ anunció un incremento en la producción a partir de mayo. Sin embargo, el efecto de esta medida sería limitado debido a las dificultades logísticas derivadas del conflicto y a los daños en la infraestructura energética.
El escenario se completa con datos económicos mixtos en Estados Unidos: si bien el empleo mostró señales de fortaleza, los analistas advierten que la incertidumbre geopolítica podría afectar la actividad en los próximos meses.
De esta manera, los mercados atraviesan un momento de alta volatilidad, con el foco puesto en la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre el precio del petróleo, la inflación y el crecimiento global.



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