La actividad industrial registró en marzo un leve repunte interanual que puso fin a una racha de ocho meses consecutivos en baja, aunque el alivio resulta limitado frente a un contexto que aún muestra señales de debilidad. Así lo indicó el último informe elaborado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).
De acuerdo con el Índice de Producción Industrial (IPI), la industria logró una mejora interanual del 0,6%, un dato que marca un quiebre en la tendencia negativa reciente. Sin embargo, este avance no alcanza para revertir el deterioro acumulado en los últimos meses.
El panorama general continúa siendo desfavorable. La industria acumula tres trimestres consecutivos de contracción y cerró el primer trimestre de 2026 con una caída del 2,3% respecto al mismo período del año anterior, consolidando un inicio de año en terreno negativo.
En la comparación mensual, la situación resulta aún más compleja. La medición desestacionalizada mostró una baja del 1,6% frente a febrero, lo que evidencia una pérdida de dinamismo en el corto plazo y enfría las expectativas de recuperación inmediata.
Según el análisis de FIEL, este retroceso mensual debilita las señales positivas que habían comenzado a observarse hacia fines de 2025. En ese sentido, la entidad advirtió que la recuperación podría haberse postergado para los primeros meses de 2026.
Los datos trimestrales reflejan, no obstante, una leve mejora respecto al último trimestre del año pasado. Este comportamiento sugiere que, aunque lenta, la actividad podría estar comenzando a estabilizarse tras un período prolongado de caída.
A pesar de estos indicios, la contracción sigue siendo amplia y generalizada. Actualmente, cerca del 60% de los sectores industriales continúa afectado por la caída en la actividad, lo que confirma la fragilidad del entramado productivo.
En un contexto de transformación económica y mayor apertura, el informe destaca que los distintos sectores enfrentan realidades muy dispares. Mientras algunas actividades sufren una creciente presión competitiva, otras logran capitalizar oportunidades vinculadas a cadenas de valor estratégicas.
Entre los sectores con mejor desempeño se destaca la refinación de petróleo, que lidera el crecimiento con un avance acumulado del 9,5%, alcanzando su nivel más alto desde 2008. También mostraron resultados positivos la producción de químicos y plásticos (+2,6%) y el rubro de alimentos y bebidas (+0,8%).
En contraste, la industria automotriz continúa siendo el sector más golpeado, con una fuerte caída del 19,3% en el trimestre. Este segmento explica aproximadamente el 70% del retroceso total de la actividad industrial, evidenciando su peso dentro del conjunto.
Otros sectores que registraron caídas significativas fueron la metalmecánica, con una baja del 8,5%, y los despachos de cigarrillos, que retrocedieron un 5,8%, reflejando la debilidad en distintos segmentos del consumo.
Al analizar la producción según el destino de los bienes, se observa con claridad la fragilidad del consumo interno. Los bienes de consumo durable sufrieron una caída del 15%, siendo el principal factor detrás del descenso general del trimestre.
Por su parte, los bienes de capital también mostraron un comportamiento negativo, con un retroceso del 7,4%, lo que indica un menor nivel de inversión en la economía.
En contraposición, los bienes de uso intermedio lograron una leve mejora del 1%, impulsados principalmente por el dinamismo del petróleo y la industria química, sectores que mantienen cierta tracción.
Finalmente, los bienes de consumo no durable se mantuvieron estables, sin variaciones significativas en comparación con el año anterior, lo que sugiere un piso en algunos segmentos del mercado.
En síntesis, aunque marzo trajo un leve alivio en términos interanuales, la industria argentina continúa atravesando un proceso de ajuste, con señales mixtas y una recuperación que aún no logra consolidarse.
Ver esta publicación en Instagram
Leé también: La industria operó al 54% de su capacidad y marcó el nivel más bajo desde 2002



//



