La última sesión de la Cámara de Diputados, donde se trató la reforma laboral, quedó marcada por un hecho que trascendió el debate legislativo y puso el foco en el funcionamiento institucional del recinto. El diputado nacional por Misiones Oscar Herrera Ahuad relató en Radio Mitre que una intervención de la diputada Florencia Carignano (UxP) provocó el corte de cables que afectaron su sistema de audición por implante coclear en plena sesión.
El legislador explicó que no se trató de un hecho aislado y recordó que en sesiones anteriores ya había tenido que recurrir a mociones de orden por dificultades similares. “Ya no es la primera vez”, advirtió al aire, al remarcar que el desorden y los gritos fuera de micrófono generan condiciones adversas para el debate, especialmente en temas sensibles.

Implante coclear de Herrera Ahuad y el derecho a escuchar el debate
Herrera Ahuad detalló que utiliza un implante coclear, conectado a un sistema técnico que le permite escuchar las intervenciones de los diputados a través de una línea de audio directa. Ese dispositivo es clave para poder ejercer su rol legislativo en igualdad de condiciones.
Sin embargo, durante la última sesión, el sistema quedó inutilizado. “Más allá del corte que obtuvimos ayer, después se agravó más aún. Prácticamente la última parte de la sesión no la pude seguir”, relató. Según explicó, los equipos técnicos intentaron resolver la situación, pero no lograron restablecer la conexión.

El momento crítico y un voto condicionado
El punto más delicado del episodio se produjo cuando una diputada del bloque Unión por la Patria realizó una moción en medio del caos. Herrera Ahuad reconoció que no pudo escucharla y que eso lo llevó a votar en contra por precaución. “Le voté negativo por las dudas, porque ya no sabíamos qué hacía”, afirmó.
Para el diputado misionero, esta situación dejó en evidencia una grave falencia institucional, ya que impidió un ejercicio pleno y consciente del voto parlamentario, algo que consideró inaceptable en el Congreso.
El llamado de atención desde la Presidencia de la Cámara
Durante la sesión, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, intervino para pedir respeto por la situación del legislador misionero. Señaló que el corte de cables estaba impidiendo que pudiera escuchar el debate y cuestionó la contradicción entre los discursos sobre inclusión y las prácticas dentro del recinto.
Herrera Ahuad retomó esa línea y fue crítico: sostuvo que muchos discursos hablan de discapacidad, pero que en la práctica no se respetan las condiciones mínimas para quienes necesitan sistemas de apoyo técnico.

Experiencia provincial y reclamo de respeto institucional
El diputado comparó lo ocurrido en el Congreso con su experiencia como ex presidente de la Cámara de Diputados de Misiones. “Uno viene de un sistema de mucho respeto para la discusión de temas que son medulares para la gente”, afirmó, y remarcó que ese estándar debería replicarse a nivel nacional.
También apuntó contra los gritos fuera de micrófono y las interrupciones permanentes, que —según explicó— no solo deterioran el debate político, sino que interfieren directamente en los sistemas de audición asistida.
La reforma laboral y el voto afirmativo
Más allá del incidente, Herrera Ahuad confirmó que votó a favor de la reforma laboral, aunque aclaró que su acompañamiento estuvo condicionado a modificaciones concretas. En particular, destacó la eliminación del artículo 44, que había sido duramente cuestionado por su bloque.
“Yo particularmente fui muy crítico de ese artículo”, explicó, y señaló que su exclusión fue clave para respaldar el proyecto. En ese marco, sostuvo que la Argentina necesita avanzar hacia una modernización del marco laboral, aun reconociendo que lograr consensos amplios es muy difícil en el actual escenario político.

Informalidad, derechos y servicios esenciales
El legislador puso el foco en la informalidad laboral, que en Misiones alcanza el 44%, como uno de los principales problemas estructurales. Según sostuvo, ese dato demuestra que el sistema vigente tampoco garantiza plenamente los derechos de los trabajadores.
Rechazó las críticas que califican a la reforma como “esclavista” y afirmó que la ley no elimina derechos básicos como vacaciones, indemnizaciones ni el derecho a huelga. Sí consideró razonable que los servicios esenciales, como salud, educación y comunicaciones, garanticen niveles mínimos de funcionamiento.
Herrera Ahuad llamó a evitar los extremos discursivos y a analizar la aplicación concreta de la ley, que ahora deberá volver a ser tratada en el Senado. Pero dejó una advertencia clara: sin respeto institucional y sin condiciones técnicas adecuadas, el debate democrático queda seriamente afectado.



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