El regreso del gendarme Nahuel Gallo a la Argentina fue celebrado por el Gobierno, que destacó el fin de un largo calvario de 448 días detenido en Venezuela. Su llegada al país se concretó en un vuelo gestionado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), pese a que desde Casa Rosada señalan que las gestiones oficiales fueron menores en comparación con las de la entidad deportiva.
La liberación del efectivo, que estuvo en prisión desde diciembre de 2024 por orden del régimen de Nicolás Maduro, fue confirmada por su esposa y por fuentes oficiales. Aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza, donde se reencontró con su familia tras más de un año de cautiverio.
Desde el Gobierno explicaron que no descartan un posible encuentro entre Gallo y el presidente Javier Milei, aunque por el momento no hay nada programado oficialmente. Según voceros oficiales, el mandatario tiene “intenciones de ver al efectivo”, pero se prioriza que pase tiempo con sus seres queridos tras su regreso.
Una fuente del Gabinete indicó que “en algún momento va a ocurrir la reunión, pero ahora tiene que estar con su familia”, subrayando que en Casa Rosada no quieren apurar los tiempos y que buscan que Gallo pueda asentarse primero.

Repercusiones por la llegada de Gallo a la Argentina
La llegada de Gallo también generó repercusiones políticas. La jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, anticipó una convocatoria a la Cámara de Senadores para analizar el caso, aunque todavía no tiene fecha ni hora confirmadas. Bullrich integró junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y al canciller Pablo Quirno, la delegación que recibió al gendarme en Ezeiza.
En paralelo, en Balcarce 50 siguen con atención los contactos entre las autoridades de la AFA y representantes del gobierno venezolano. Desde el Ejecutivo evaluarán la posibilidad de judicializar a la entidad deportiva por su rol en las negociaciones, dado que una organización no gubernamental no tiene competencias diplomáticas.
Voceros oficiales citados por medios locales señalaron que representantes de la AFA “van a tener que explicar su vínculo con el régimen” y destacaron que la intervención de la asociación en las gestiones fue vista como una “tercera vía” fuera del accionar del Estado argentino.
Algunos funcionarios del Gobierno consideran estudiar denuncias contra la AFA por presuntos delitos de “sedición” y “traición a la patria”, al sostener que la entidad se habría “arro arrogado deberes de funcionario público” en un contexto donde Argentina no reconoce formalmente al gobierno venezolano.
Desde el oficialismo también destacaron la presión internacional ejercida por aliados como Italia, Estados Unidos y España, y acusaron a Claudio Tapia de buscar “una foto” que le diera respaldo social a su gestión. “Independiente de quién hizo de delivery, si no fuera por la presión de Italia, España y Estados Unidos no estaríamos como estamos”, concluyeron fuentes del Ejecutivo.
Mientras tanto, Gallo permanece con su familia en Buenos Aires, luego del duro período de detención que mantuvo en vilo no solo a sus seres queridos, sino también a sectores políticos y diplomáticos de Argentina durante más de 15 meses.
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