El gendarme argentino Nahuel Gallo ya se encuentra en suelo nacional tras recuperar su libertad. Luego de atravesar un cautiverio de 448 días en Venezuela bajo la custodia del régimen del ahora depuesto Nicolás Maduro, el efectivo aterrizó en la madrugada del lunes en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
La noticia de su liberación fue confirmada inicialmente por su esposa, María Alexandra Gómez, quien a través de sus redes sociales expresó la profunda emoción de la familia. El mensaje principal se centró en el pequeño Víctor, hijo del gendarme, quien finalmente pudo abrazar a su padre tras más de un año de separación.
El operativo de retorno tuvo un fuerte componente logístico y político. Gallo arribó pasadas las 4:40 en un avión privado vinculado a la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), entidad que asumió un rol inesperado en las gestiones para concretar el traslado desde Caracas hacia Buenos Aires.
En la pista de aterrizaje, el clima fue de absoluta conmoción. Además de su mujer y su hijo, a Nahuel lo esperaban su madre y sus hermanos. También se hizo presente una comitiva oficial de alto nivel para recibir al gendarme, quien descendió de la aeronave con la camiseta de la Selección Argentina puesta.
Entre las autoridades presentes se encontraban la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y su predecesora y actual senadora, Patricia Bullrich. Esta última fue una de las figuras clave dentro del gabinete que trabajó activamente para lograr la libertad de Gallo y celebró el regreso en sus redes sociales.
También asistieron al recibimiento el canciller Pablo Quirno y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil. La presencia de diversos sectores políticos subrayó la relevancia de un caso que se había transformado en una cuestión de Estado durante los últimos meses de tensión diplomática.
Según trascendió, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el titular de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, habían dado señales de querer liberar al argentino hace semanas. Sin embargo, existía una fuerte resistencia a entregar al detenido directamente al gobierno de Javier Milei.
Debido a que el gobierno venezolano no reconoció la legitimidad de la administración argentina tras la caída de Maduro, las autoridades bolivarianas prefirieron entablar negociaciones paralelas. En este escenario, los dirigentes de la AFA y sectores de la oposición local jugaron un papel de intermediarios críticos.
La logística del vuelo estuvo a cargo de un Learjet 60 de la empresa Baires Flight. Debido a las características técnicas de la aeronave, el viaje de regreso incluyó escalas técnicas en Guayaquil (Ecuador) y Arica (Chile) antes de enfilar hacia el tramo final con destino a la Argentina.
En las primeras imágenes del operativo se pudo ver a Gallo junto a directivos del fútbol argentino como Luciano Nakis y Fernando Isla Casares. Ambos se encontraban en Caracas para participar en la inauguración de obras en un centro de alto rendimiento de la Federación Venezolana de Fútbol.
Al pisar suelo argentino, la Gendarmería Nacional recibió a su integrante con la banda de música de la fuerza y le entregaron un uniforme nuevo. Inmediatamente, un equipo médico inició un chequeo preventivo para evaluar su estado de salud tras los meses de privación de la libertad.
Elisa Trotta, activista del Foro Democrático Venezolano, relató el emotivo momento en que Gallo se fundió en un abrazo con su hijo de tres años. Según la activista, a pesar del tiempo transcurrido, el vínculo afectivo fue instantáneo y el gendarme no soltó al niño en ningún momento tras el aterrizaje.



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