La futura vicerrectora de la Universidad Nacional de Misiones, Gisela Spasiuk, analizó el avance de sectores libertarios dentro de la vida universitaria y sostuvo que se trata de una expresión política que refleja procesos presentes en la sociedad argentina, aunque dejó en claro que no comparte esa visión y reivindicó el papel histórico de la universidad pública.
Durante una entrevista concedida al programa “Arriba la Radio”, por Radio Up, señaló que la aparición de estos sectores en algunas unidades académicas no la sorprende, ya que la universidad no está aislada del contexto político y cultural del país.
Spasiuk asumirá ell 7 de julio como vicerrectora de la universidad misionera, junto a Sergio Katogui como rector.

Críticas al arancelamiento y defensa de la educación gratuita
Spasiuk sostuvo que las propuestas que impulsan el arancelamiento o cuestionan el modelo vigente resultan incompatibles con la tradición universitaria argentina.
En su análisis, recordó que la educación superior pública permitió la formación de generaciones de profesionales e investigadores y constituye uno de los principales mecanismos de movilidad social y democratización del conocimiento.
Para la futura autoridad académica, modificar ese paradigma implicaría poner en riesgo una construcción histórica consolidada durante décadas.

“La universidad debe ser un espacio para debatir”
Frente a las acusaciones de adoctrinamiento que suelen recaer sobre las casas de estudio, Spasiuk reivindicó el papel de la universidad como ámbito de discusión plural.
Consideró que debatir proyectos de país, modelos de desarrollo y distintas miradas sobre la sociedad forma parte de la formación ciudadana de los estudiantes y sostuvo que esos intercambios deben producirse con respeto, sin violencia y garantizando la convivencia de posiciones diversas.
En esa línea, defendió la pluralidad de ideas como uno de los valores esenciales de la vida universitaria.

Profundizar una universidad más inclusiva
La futura vicerrectora también expresó que su gestión buscará consolidar una universidad cada vez más democrática e inclusiva.
Entre los objetivos mencionó la ampliación de oportunidades para mujeres, personas con discapacidad, integrantes de pueblos originarios y otros sectores que históricamente encontraron mayores barreras para acceder o permanecer en la educación superior.
Según explicó, la democratización no debe medirse únicamente por la cantidad de estudiantes, sino también por la diversidad de quienes logran ingresar, sostener sus estudios y graduarse.
Finalmente, sostuvo que el desafío consiste en fortalecer una institución abierta al diálogo, comprometida con la igualdad de oportunidades y preparada para convivir con la pluralidad de ideas sin resignar los principios que históricamente definieron a la universidad pública argentina.



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