La Conmebol avanza en las negociaciones para definir la sede de la próxima Copa América 2028 y todo indica que Estados Unidos vuelve a posicionarse como el principal candidato para albergar el certamen continental. Aunque todavía no existe un anuncio oficial, distintas versiones señalan que las conversaciones entre el organismo sudamericano y los organizadores norteamericanos están encaminadas para repetir la experiencia de las ediciones de 2016 y 2024.
La posibilidad de regresar a territorio estadounidense surge a partir de la valoración positiva que la Conmebol realizó sobre aspectos comerciales, de infraestructura y convocatoria de público durante la última edición. Sin embargo, la eventual designación también reabre el debate sobre las serias fallas organizativas y de seguridad que marcaron el desarrollo del torneo de 2024.

Una Copa América 2024 marcada por incidentes
Si bien la competencia tuvo una gran repercusión internacional y estadios colmados, varios episodios empañaron la organización y generaron fuertes críticas de jugadores, dirigentes e hinchas.
El caso más grave ocurrió durante la final entre Argentina y Colombia en el Hard Rock Stadium de Miami. Miles de personas sin entradas desbordaron los controles de acceso, provocando avalanchas, roturas de vallados y situaciones de extrema tensión en los ingresos al estadio.
La magnitud del caos obligó a retrasar el inicio del encuentro durante más de una hora. Ante el riesgo de una tragedia, las autoridades decidieron abrir los portones, lo que derivó en problemas de sobreocupación dentro del estadio y dejó incluso a numerosos aficionados con entradas legítimas sin poder ingresar.

Otro episodio de gran repercusión se produjo en la semifinal entre Uruguay y Colombia, disputada en Charlotte. Tras el partido se registraron enfrentamientos en las tribunas entre simpatizantes y familiares de futbolistas uruguayos.
La situación escaló al punto de que varios jugadores del seleccionado celeste, entre ellos Darwin Núñez, Ronald Araújo y José María Giménez, ingresaron a las gradas para intervenir en defensa de sus allegados. El hecho derivó posteriormente en investigaciones y sanciones disciplinarias por parte de la Conmebol.

Las otras opciones que perdió la Conmebol
Antes de que Estados Unidos volviera a tomar ventaja, surgieron otras alternativas para organizar el torneo.
Una de ellas fue Ecuador, que manifestó interés en recibir la competencia, aunque las dificultades internas y la falta de una propuesta consolidada terminaron debilitando sus posibilidades.
También apareció la posibilidad de que Argentina fuera sede, una cuenta pendiente luego de que la edición de 2021, inicialmente prevista junto a Colombia, terminara disputándose en Brasil debido a las restricciones derivadas de la pandemia.
Incluso se analizó una candidatura conjunta entre Argentina, Uruguay y eventualmente Paraguay, aprovechando el impulso organizativo rumbo al Mundial 2030, donde los tres países tendrán participación en los festejos del centenario de la Copa del Mundo.
Sin embargo, esas alternativas fueron perdiendo terreno frente al poder económico, la infraestructura deportiva y la capacidad logística que ofrece Estados Unidos.

El formato y el desafío del calendario
En caso de concretarse la elección, la Copa América mantendría un formato similar al utilizado en 2024, con las diez selecciones de la Conmebol y seis equipos invitados provenientes de la Concacaf.
Uno de los principales desafíos será la planificación del calendario. En 2028, Estados Unidos también albergará los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, programados para julio y agosto, por lo que será necesario coordinar fechas, estadios y compromisos comerciales para evitar superposiciones.

Una candidatura fuerte, pero no exenta de polémicas
Más allá de las ventajas económicas y estructurales que ofrece Estados Unidos, la experiencia reciente deja interrogantes abiertos sobre la capacidad de garantizar la seguridad y el control operativo en eventos de semejante magnitud.
La edición 2024 dejó imágenes que recorrieron el mundo y que expusieron falencias importantes en materia organizativa. Por eso, aunque Estados Unidos aparece hoy como el principal candidato para recibir nuevamente la Copa América, la decisión difícilmente esté exenta de cuestionamientos. Por el momento, la Conmebol mantiene silencio, pero todo indica que la definición podría producirse en los próximos meses.



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