Una encuesta nacional realizada por la consultora Zuban-Córdoba y Asociados revela que una amplia mayoría de la sociedad argentina se manifiesta en contra de los conflictos armados internacionales.
El dato fue analizado por el politólogo Facundo Londero, integrante del equipo de la consultora, durante una entrevista en el programa “Arriba la Radio”, que se emite por Radio Up. “Hay solamente un 14% de los argentinos que está a favor del conflicto, mientras que un 72% está en contra”, explicó el especialista.
Según detalló, el reducido grupo que respalda la guerra se concentra principalmente entre quienes expresan simpatía política o geopolítica con Estados Unidos o Israel. Sin embargo, ese posicionamiento es minoritario dentro de la sociedad argentina. “Es una mayoría abrumadora la que considera que la guerra es todo lo malo que hay”, sostuvo.

Una tradición histórica de neutralidad
El estudio también revela que el rechazo social a la guerra está profundamente vinculado con la tradición diplomática argentina de neutralidad y no intervención en conflictos internacionales.
Para Londero, este elemento histórico explica en gran medida por qué el posicionamiento actual del Gobierno nacional genera incomodidad o rechazo en amplios sectores de la población. “Argentina tiene una larga tradición de neutralidad y de no intervención ante conflictos internacionales, especialmente en Medio Oriente”, explicó.
A lo largo de las últimas décadas, la política exterior argentina se caracterizó por evitar alineamientos militares directos en conflictos externos, priorizando posiciones diplomáticas y multilaterales. Ese antecedente histórico influye hoy en la percepción social frente a la postura adoptada por el presidente Javier Milei en el escenario internacional.

Incluso votantes de Milei muestran rechazo
Uno de los datos más llamativos de la encuesta es que el rechazo a la guerra también se registra dentro del propio electorado que acompañó a Milei en las elecciones. “Solamente tres de cada diez votantes de Javier Milei están a favor del conflicto”, señaló Londero.
Es decir, cerca del 70% de quienes votaron al actual presidente tampoco respaldan una postura favorable a la guerra, lo que muestra que el posicionamiento del Gobierno no necesariamente coincide con la visión de su base electoral.
De acuerdo con el análisis del consultor, esto no implica una ruptura política inmediata, pero sí evidencia una distancia entre el discurso del Ejecutivo y la opinión predominante en la sociedad. “No creo que genere una ruptura electoral porque el votante de Milei evalúa principalmente la economía, pero sí puede generar ciertas disrupciones”, indicó.

El posicionamiento del Gobierno tampoco representa a la mayoría
Otro de los puntos que analizó la encuesta es la percepción social sobre la postura del presidente en el conflicto internacional.
Los resultados muestran una clara distancia entre la opinión pública y la posición oficial. “Solamente un 20% de los argentinos cree que la postura del presidente representa al país, mientras casi un 70% considera que no”, explicó Londero.
Este dato refleja un fuerte descontento respecto del posicionamiento discursivo del Gobierno en materia geopolítica.
Temores vinculados a antecedentes históricos
El estudio también detectó que parte de la preocupación social está relacionada con antecedentes históricos vinculados a conflictos internacionales y ataques terroristas.
Según explicó Londero, en la memoria colectiva argentina siguen presentes episodios como el atentado a la AMIA o la participación del país en la Guerra del Golfo durante la década del noventa. “Existe una preocupación por lo que puede suceder si el conflicto escala y Argentina adopta un posicionamiento geopolítico más fuerte”, indicó.
Ese temor se vincula tanto a cuestiones de seguridad como a posibles consecuencias económicas.

El impacto económico de los conflictos internacionales
Más allá del debate político, la encuesta también reflejó inquietudes relacionadas con el impacto económico que pueden generar los conflictos internacionales.
Para el consultor, uno de los factores centrales es la influencia de la guerra sobre los precios del petróleo y los combustibles. “Si aumenta el precio del combustible a nivel internacional, eso impacta directamente en la inflación mundial y también en la inflación argentina”, explicó.
Este efecto podría repercutir en distintos sectores de la economía y, en última instancia, en el poder adquisitivo de la población. “Nos parece un conflicto lejano, pero puede pegar muy cerca en el bolsillo de los argentinos”, advirtió.
Diferencias generacionales moderadas
La encuesta también analizó cómo se distribuyen las opiniones según las distintas edades.
En ese punto, Londero señaló que no se observan grandes diferencias entre generaciones, aunque existe una leve variación en los segmentos más jóvenes. “En los sectores más jóvenes puede haber unos cinco o seis puntos más de apoyo al conflicto en comparación con otros grupos etarios”, indicó.
Este fenómeno podría estar vinculado, según explicó, a factores culturales y políticos. Los jóvenes que hoy participan del debate público no vivieron directamente experiencias históricas como la dictadura militar o la guerra de Malvinas, eventos que marcaron profundamente la percepción social sobre los conflictos armados en generaciones anteriores.
Un tema secundario frente a la economía
A pesar de la fuerte postura social contra la guerra, el consultor aclaró que el conflicto internacional no aparece entre las principales preocupaciones cotidianas de los argentinos.
Actualmente, las inquietudes centrales siguen vinculadas a la economía. “La economía y lo laboral siguen siendo los temas que más preocupan a la sociedad”, explicó.
Sin embargo, advirtió que si el conflicto internacional se profundiza y genera efectos económicos, podría adquirir mayor relevancia en la agenda pública.



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