Cuba registró este lunes un apagón generalizado luego del colapso del Sistema Electroenergético Nacional, lo que dejó sin suministro eléctrico a la totalidad de la isla. La situación fue confirmada por la estatal Unión Eléctrica (UNE), que informó sobre la activación de protocolos de emergencia para intentar restablecer el servicio.
Cuba a oscuras otra vez: el sistema energético sufrió un nuevo colapso
Según el organismo, la falla se produjo tras una desconexión total del sistema eléctrico, lo que obligó a iniciar maniobras técnicas para recuperar gradualmente la generación y distribución de energía. Las autoridades advirtieron que la normalización del suministro podría demorar varias horas debido al deterioro de la infraestructura energética.
🇨🇺 | Cuba se quedará sin luz esta tarde-noche, el horario de mayor demanda eléctrica, con apagones que afectarán de manera simultánea a más de la mitad del país, informó la estatal Unión Eléctrica (UNE). pic.twitter.com/ObUUYefwt7
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) January 29, 2026
El apagón ocurre en medio de una profunda crisis energética que atraviesa el país desde mediados de 2024 y que ha provocado reiterados cortes de electricidad. De hecho, se trata del sexto colapso generalizado del sistema en los últimos dieciocho meses.
Más temprano, la UNE había anticipado un panorama crítico: durante el horario de mayor demanda se estimaba que cerca del 62 % del país permanecería sin electricidad, con un déficit energético cercano a los 1.930 megavatios. Mientras la demanda máxima proyectada alcanzaba los 3.150 MW, la capacidad disponible apenas llegaba a los 1.220 MW.

Gran parte de la infraestructura energética cubana presenta un alto nivel de deterioro. Actualmente, nueve de las dieciséis unidades termoeléctricas del sistema nacional se encuentran fuera de servicio por averías o mantenimiento, lo que reduce considerablemente la capacidad de generación eléctrica.
El sistema energético del país depende en gran medida de plantas termoeléctricas antiguas y de combustibles importados. La falta de inversiones, la escasez de recursos para mantenimiento y las dificultades para acceder a combustibles han profundizado la fragilidad del sistema.

La crisis energética también tiene impacto directo en la vida cotidiana y la actividad económica. Hospitales, escuelas, industrias y servicios básicos enfrentan dificultades para funcionar con normalidad, mientras miles de familias atraviesan prolongados periodos sin electricidad.
En paralelo, la reducción en el suministro de petróleo proveniente de Venezuela y el aumento de los precios internacionales del crudo han agravado aún más el escenario energético de la isla. En este contexto, crece el malestar social y se multiplican los reclamos de la población ante la persistencia de los apagones.



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