La Provincia dio un nuevo paso en el proceso de planificación y puesta en marcha del Puerto de Ituzaingó, una infraestructura considerada clave para fortalecer la logística, potenciar exportaciones y acompañar el crecimiento productivo del territorio. En ese marco, el director de Transporte Fluvial y Puertos, Adolfo Escobar Damús, encabezó una reunión de trabajo con referentes de empresas que operan el Puerto de Corrientes, con el objetivo de avanzar en definiciones técnicas centrales para el futuro funcionamiento del predio.
El encuentro se desarrolló este miércoles en el propio Puerto de Ituzaingó y contó con la participación del gerente de Gestión Operativa y Estratégica de DEFIBA Servicios Portuarios SA, Gerardo Nicolini, y del socio comercial de CNQ, Diego Villaba. Se trata de firmas con experiencia en operaciones portuarias y presencia en múltiples depósitos fiscales del país, convocadas para aportar capacidad técnica y visión operativa al armado del nuevo esquema de funcionamiento.

Reunión clave: el Puerto de Ituzaingó empieza a tomar forma operativa
Según explicó Escobar Damús, la reunión se realizó en el marco del “proceso de planificación y puesta en marcha de esta infraestructura estratégica para el desarrollo productivo de la Provincia”, una definición que resume el enfoque político y técnico del proyecto: no se trata solo de una obra, sino de un dispositivo logístico para el sistema productivo correntino.
La agenda del encuentro se concentró en un aspecto fundamental: definir el “layout del Puerto de Ituzaingó”, es decir, el diseño de organización interna que permitirá que el puerto funcione de manera fluida, segura y eficiente.

Qué es el “layout”: el mapa interno que define la eficiencia del puerto
El “layout” es una herramienta central para cualquier terminal portuaria moderna porque organiza cómo se moverá el puerto una vez que comience a operar. Escobar Damús detalló que el trabajo apunta a establecer “la distribución y organización de los distintos espacios operativos: muelles, accesos, zonas de carga y descarga, áreas de servicios y circulación interna”.
En otras palabras: se define dónde entra y sale la carga, cómo circulan camiones y equipos, qué áreas se destinan a almacenamiento, dónde se ubican los servicios, y de qué forma se separan las zonas operativas para sostener estándares de seguridad y productividad.
El funcionario lo sintetizó con una explicación directa para facilitar la comprensión pública: “en términos simples”, es “diseñar hoy el puerto que va a operar mañana”, con un objetivo claro: que el puerto esté “preparado para acompañar el crecimiento productivo de Corrientes”.

Un modelo de articulación público-privada: planificación y visión estratégica
En el mensaje oficial, Escobar Damús destacó que el enfoque aplicado combina planificación, articulación público-privada y visión estratégica, conceptos que en infraestructura portuaria no son accesorios: definen el nivel de competitividad de la terminal una vez que entre en régimen.
La definición apunta a un modelo de puerto que no sea improvisado ni condicionado por urgencias, sino construido desde el diseño con criterios de operación, costos, tiempos y posibilidad de expansión.
“Es planificación, articulación público-privada y visión estratégica”, remarcó Escobar Damús, quien además subrayó que “así se construyen los puertos que generan desarrollo”, en una frase que funciona como norte político del proyecto: el puerto como motor, no como obra aislada.
Por qué el Puerto de Ituzaingó es estratégico para Corrientes
La puesta en marcha del Puerto de Ituzaingó se proyecta como una herramienta clave para:
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mejorar la competitividad logística de Corrientes,
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ordenar el movimiento de cargas con estándares modernos,
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acompañar el crecimiento de sectores productivos,
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facilitar el transporte fluvial como alternativa eficiente,
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sumar infraestructura exportadora de alcance regional.
En un contexto donde la logística define márgenes y posibilidades reales para vender en otros mercados, contar con infraestructura portuaria activa no solo reduce costos: también aporta previsibilidad y capacidad de escala.
Además, el avance del “layout” define una etapa distinta: el proyecto deja de ser solo infraestructura física y entra en la fase de diseño operativo, con decisiones concretas sobre cómo se administrarán los flujos de mercadería y servicios.
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