El debate sobre las llamadas “candidaturas testimoniales” volvió a la agenda política argentina luego de que Manuel Adorni y Diego Santilli, electos como diputados nacionales, fueran designados para ocupar cargos en el Gabinete de Javier Milei –el ex vocero pasará a ser Jefe de Gabinete, y Santilli se sumará como ministro del Interior-. Aunque la discusión gira en torno a la legitimidad de estas decisiones, el abogado constitucionalista y docente de Derecho Constitucional en la Universidad de Buenos Aires, Jorge Diéguez, sostuvo que en el caso de ambos libertarios no se trata de candidaturas ilegales, aunque sí es una práctica que históricamente tensiona el principio representativo del sistema republicano.
“Las candidaturas testimoniales son ofertas electorales anómalas en las que las personas, aprovechándose de su grado de conocimiento, se integran a listas electorales con intenciones de captar el voto sabiendo que no asumirán el cargo”, explicó Diéguez. “Eso es contrario al principio de representación y al concepto legal de candidatura. Cuando cualquiera se presenta a un cargo, debe cumplir con ciertas condiciones —edad mínima, ciudadanía, residencia—, pero hay un presupuesto esencial: la voluntad de asumir”, subrayó.

El constitucionalista recordó que este tipo de controversias tienen antecedentes en la política argentina. “El tema se hizo conocido en 2009, con las candidaturas a diputados nacionales de Daniel Scioli y Sergio Massa, que fueron impugnadas. Cuando el caso llegó a la Cámara Nacional Electoral, esta habilitó las candidaturas por mayoría, dos votos contra uno. Yo critiqué ambas votaciones”, señaló.
Según Diéguez, aunque en aquel momento se permitió la participación de Scioli, el fallo dejó un precedente clave al marcar la ilegalidad de las candidaturas testimoniales: “La Cámara Nacional Electoral dijo claramente que una persona que se presenta sabiendo que no asumirá no está permitida por la ley. Fue una cuestión de prueba, pero sentó doctrina. Después hubo fallos de tribunales provinciales y la doctrina sigue dividida”.

Candidaturas testimoniales y las tensiones con la transparencia electoral
En cuanto a los controles judiciales previos a la oficialización de una lista, el especialista recordó que “cuando un partido presenta una candidatura, la Justicia Electoral debe corroborar que se cumplan las condiciones y, si tiene dudas, debe citar al postulante para preguntarle si realmente va a asumir. Si la respuesta es incierta o no hay voluntad de hacerlo, puede excluirlo”.
Respecto de los casos actuales de Adorni y Santilli, Diéguez aclaró que no encajan en esa definición. “Estas prácticas existen desde 1854. No diría que son candidaturas testimoniales porque ocurrieron después de la elección. Al presentarse como candidatos, ellos sí iban a asumir; el problema fue que luego se produjo un cambio en el gabinete. Nadie podía saber de entrada que eso iba a suceder”, argumentó.

En ese sentido, remarcó que “puede gustar o no, pero en este caso no es ilegal lo que pasó con Adorni y Santilli”. Sin embargo, reconoció que la situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la transparencia electoral y evitar que las listas se conviertan en un instrumento de marketing político.
“Paralelamente a la forma de gobierno republicana, la nuestra es representativa —concluyó—. Ese principio implica la existencia de candidatos que tengan la voluntad real de representar. Cuando alguien se postula solo para captar votos, se rompe la esencia misma de la representación democrática”.
Diálogo, reformas y federalismo: los ejes de Adorni en su debut como jefe de Gabinete https://t.co/pTe9HDTBRo pic.twitter.com/MraFDAbS52
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