Las fuertes lluvias que azotan la Zona da Mata dejaron un saldo de 47 muertos y 20 desaparecidos en Minas Gerais (Brasil), según el último balance difundido por los equipos de rescate. La situación es especialmente crítica en los municipios de Juiz de Fora y Ubá, donde se concentran la mayoría de las víctimas y los daños materiales.
De acuerdo con las autoridades locales, del total de fallecidos, 41 fueron registrados en Juiz de Fora y otros seis en Ubá, ciudades ubicadas en la región sudoriental de Brasil. Además, se informó que actualmente 18 personas continúan desaparecidas en Juiz de Fora y dos en Ubá, mientras continúan las tareas de búsqueda contrarreloj.
En Juiz de Fora, el impacto de las precipitaciones ha sido devastador. Cerca de 3.000 personas permanecen desabrigadas, obligadas a abandonar sus hogares por el avance del agua y el riesgo de derrumbes. Otras 400 fueron desalojadas preventivamente ante la amenaza de nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra.
Las escenas en distintos barrios reflejan la magnitud de la emergencia: calles anegadas, viviendas colapsadas y familias enteras dependiendo de albergues temporales. Equipos de bomberos y voluntarios trabajan sin descanso para asistir a los damnificados y localizar a quienes siguen desaparecidos.
En el municipio vecino de Ubá, el panorama también es preocupante. Allí, 26 personas quedaron sin hogar, mientras que 178 fueron evacuadas de manera preventiva para evitar mayores pérdidas humanas ante la persistencia de las lluvias.
Frente a la gravedad de la situación, la alcaldía de Juiz de Fora decretó el estado de calamidad pública, una medida que permite agilizar la asignación de recursos y reforzar la respuesta ante la emergencia. Asimismo, se dispuso la suspensión de clases en toda la red municipal, con el objetivo de resguardar la seguridad de estudiantes y docentes.
En el cercano municipio de Matias Barbosa, las autoridades locales adoptaron una decisión similar al declarar también el estado de calamidad pública, buscando facilitar el acceso a recursos federales y acelerar las acciones de asistencia y reconstrucción.
La tragedia generó repercusiones a nivel nacional. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su solidaridad con las víctimas y con los equipos que participan en las tareas de rescate y apoyo humanitario.
Por su parte, el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, decretó tres días de luto oficial en todo el estado en homenaje a las víctimas fatales y como señal de respeto ante la magnitud del desastre.
Las autoridades continúan monitoreando el comportamiento climático en la Zona da Mata, mientras los equipos de emergencia mantienen activos los operativos de búsqueda y asistencia. El número de afectados podría variar en las próximas horas, en función de la evolución de las lluvias y del avance de los trabajos en las áreas más comprometidas.
La catástrofe vuelve a poner en el centro del debate la vulnerabilidad de diversas ciudades brasileñas frente a eventos climáticos extremos, así como la necesidad de reforzar la infraestructura urbana, los sistemas de drenaje y los planes de prevención ante desastres naturales.
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