El desastre natural comenzó el pasado 23 de febrero, cuando un sistema de tormentas persistentes desencadenó aludes de barro y anegamientos en distintos sectores urbanos y rurales. Según el último balance del Cuerpo de Bomberos, 64 de las muertes ocurrieron en Juiz de Fora, mientras que seis fallecimientos se registraron en Ubá. Las autoridades aún buscan a tres personas desaparecidas, entre ellas un menor de edad en Juiz de Fora y dos habitantes de Ubá.
Las tareas de rescate se reanudaron este sábado y ya suman cinco jornadas consecutivas de operaciones en las zonas afectadas. La ausencia de lluvias durante la noche del viernes y la mañana del sábado permitió avanzar parcialmente con los trabajos, aunque el terreno permanece saturado de agua, lo que complica el uso de maquinaria pesada y el acceso a algunos barrios aislados.

El impacto social del fenómeno también es significativo. La alcaldía de Juiz de Fora informó que 8.584 personas debieron abandonar sus viviendas entre evacuados y damnificados, mientras que los servicios de la Defensa Civil atendieron más de 2.300 incidentes desde el comienzo de la emergencia climática.
Las precipitaciones en Minas Gerais se enmarcan en una de las temporadas más letales de las últimas dos décadas. Desde octubre de 2025, cuando inició el actual período lluvioso, se contabilizaron decenas de víctimas fatales en diferentes municipios del estado debido a deslizamientos e inundaciones.

En medio de la crisis, el presidente de Luiz Inácio Lula da Silva tiene previsto visitar este sábado las áreas más afectadas para reunirse con autoridades locales y coordinar la asistencia humanitaria para los damnificados.
Las autoridades brasileñas mantienen el monitoreo meteorológico ante la posibilidad de nuevas tormentas y reiteraron el llamado a la población a seguir las indicaciones de evacuación preventiva.



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