El gobierno de Irán confirmó que las instalaciones críticas, la infraestructura estratégica y los muelles operativos de la isla de Kharg no sufrieron daños luego de los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel durante la madrugada del martes.
Según informó la agencia semioficial Mehr News Agency, la red marítima, los muelles comerciales y las zonas operativas continúan funcionando con total normalidad. El reporte, replicado por Xinhua, indicó que los servicios logísticos y energéticos no fueron interrumpidos en ningún momento.
Fuentes citadas por Mehr señalaron que se implementaron todas las medidas de seguridad necesarias y que la situación general en la isla es estable, pese al impacto inicial de los ataques.
Horas antes, la misma agencia había informado que se registraron varias explosiones en la isla como consecuencia de los bombardeos conjuntos. La ofensiva fue luego confirmada por un funcionario estadounidense a NBC News.

De acuerdo con esa versión, el ejército estadounidense ejecutó ataques selectivos sobre decenas de objetivos militares ubicados en la isla. La operación incluyó bombardeos aéreos en el sector norte y no implicó el despliegue de tropas terrestres.
Los blancos alcanzados fueron búnkeres, depósitos militares, sistemas de defensa antiaérea y otras instalaciones estratégicas. Según el funcionario, todos los objetivos eran de carácter militar y algunos ya habían sido atacados previamente en operaciones anteriores.
Un dato clave es que los yacimientos petrolíferos no fueron alcanzados, lo que evitó un impacto directo en la producción energética de Irán. La isla de Kharg concentra cerca del 90% de las exportaciones de petróleo crudo iraní, lo que la convierte en un punto neurálgico para el mercado global.
En el plano económico, los efectos fueron inmediatos. El precio del petróleo estadounidense subió más del 3%, acercándose a los 116 dólares por barril, tras conocerse los primeros reportes del ataque. En paralelo, el crudo Brent superó los 110 dólares, reflejando la volatilidad del mercado energético.
Los mercados financieros también reaccionaron. Los futuros de acciones en Estados Unidos registraron caídas, con el S&P 500 descendiendo más de 0,5%, en medio del aumento de la incertidumbre global.
El contexto político añade tensión: el presidente Donald Trump había fijado un plazo límite que incrementó los temores sobre una posible escalada del conflicto y sus consecuencias en el suministro energético mundial.
A pesar de la magnitud de los ataques, la confirmación de que la infraestructura petrolera sigue intacta alivió parcialmente a los mercados, aunque persiste la preocupación por nuevos episodios de inestabilidad geopolítica en la región.
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