En Posadas, durante una entrevista en el programa Cabina Deportiva de RadioUp, el exfutbolista Aníbal Ramón “Choclo” Silva, histórico referente de Jorge Gibson Brown, reconstruyó su trayectoria deportiva y su presente social. El exdefensor relató su irrupción en el fútbol local desde los potreros de la ciudad, recordó la consagración en 1977 con Brown ante Atlético Posadas con más de 10.000 espectadores, y describió el trabajo solidario que lleva adelante junto a un colectivo de exjugadores. En ese marco, sostuvo que el fútbol fue determinante en su vida personal y laboral: “La pelota me abrió un montón de puertas. Y si vos te portás bien y sos buena gente, tranquilamente progresás. A mí el fútbol me dio trabajo, me dio conocer gente… muchas cosas. Yo le digo ‘gracias pelota’”.
Su historia comenzó en Villa Urquiza y se consolidó en la Chacra 225, donde creció y dio sus primeros pasos en el fútbol informal. Sin formación en inferiores, su salto al fútbol competitivo se dio a partir de su participación en torneos barriales, donde fue observado por el entrenador Damasceno López, quien lo incorporó a Brown en 1969. Allí inició una carrera extensa en la que pasó de mediocampista a defensor central, consolidándose como pieza estable en una etapa de fuerte protagonismo del club en el fútbol posadeño.
El punto más alto llegó con el campeonato de 1977, recordado como una de las finales más convocantes del fútbol misionero. Silva rememoró aquel plantel con detalle y admiración por su funcionamiento colectivo: “Ese Brown de Damasceno… fue algo espectacular. Sacaba uno, ponía otro y el equipo no se sentía nada. Había como cinco delanteros que hacían goles: Villarreal, Pasalagua, Garay, Tony López, Fafi… En la defensa estaba Guité, el Polaco López —que yo siempre decía que tenía que jugar en Buenos Aires—, ‘Chingolo’ Alegre, Bruno Chapay. Extraordinario era”.
A lo largo de su carrera, también jugó en Huracán, Estrella Norte y Villa Lanús, donde logró un ascenso, antes de regresar a Brown y cerrar su etapa en el fútbol federado en 1987, tras una lesión de rodilla. Paralelamente, construyó una trayectoria laboral estable en la empresa Coca-Cola, combinando trabajo y entrenamiento en una rutina exigente que, según describió, marcó su disciplina diaria.
En la actualidad, Silva integra el denominado Grupo Verdirojo, una red de aproximadamente 152 exfutbolistas que organiza acciones solidarias en Posadas. El núcleo activo coordina campañas de donación, asistencia a exjugadores con problemas de salud y colaboración con instituciones como el Hospital Baliña y el geriátrico de Villa Lanús. Sobre el espíritu de estas acciones, expresó: “Es un compromiso que uno trae, ya es innato, creo eso, porque uno lo hace sin pensar en qué te va a convenir… siempre tuve eso de ir a visitarle a los compañeros cuando tenían una lesión o cuando le pasaba algo”.
Las actividades incluyen entrega de ropa, frazadas, alimentos y elementos de higiene, además de partidos a beneficio y eventos solidarios como ventas de comida para financiar asistencia directa. También realizan visitas a excompañeros en recuperación y organizan encuentros deportivos destinados a recaudar fondos para casos específicos dentro del ambiente futbolístico.
El impacto de Silva dentro de su generación fue destacado por sus propios pares. Uno de sus excompañeros lo definió como un referente de liderazgo y contención grupal: “Siempre ha sido nuestro protector, nuestro mariscal, nuestro capitán y siempre dando un ejemplo de persona… Gracias a él hoy estamos juntos todavía casi la mayoría de aquel grupo, que nos seguimos manteniendo unidos”.
En el plano personal, el exjugador resaltó el rol de su familia como sostén central y mencionó su mirada sobre la situación social del país, sin perder el tono de esperanza. Más allá del paso del tiempo, su vínculo con el fútbol continúa activo a través de la práctica recreativa y el trabajo comunitario, consolidando una figura que trascendió lo deportivo.
Con una trayectoria que abarca desde los potreros de Posadas hasta el campeonato de 1977 con Brown, Aníbal “Choclo” Silva sostiene hoy un legado que combina deporte, trabajo y acción social sostenida en el tiempo.



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