La interna del Partido por la Vida y los Valores vuelve a quedar expuesta en la antesala de la conformación del nuevo período legislativo. En diálogo con la Última Rosca, emitido por Radio Up, el diputado provincial electo y presidente del espacio, Walter Ríos, se refirió al rol de Ramón Amarilla, dejando en claro que su continuidad dentro del bloque es un tema abierto y cargado de tensiones.
Ríos explicó que la decisión final recae sobre el propio Amarilla, aunque marcó los límites con firmeza: »por una parte sí depende exclusivamente de él si va a continuar o no dentro de nuestro espacio”, señaló, aludiendo a que la permanencia es voluntaria pero no automática.

Sin embargo, aclaró que sostener su banca dentro del bloque tiene condiciones: »si decide mantenerse en el bloque de nosotros cuatro, obviamente va a tener que alinearse a los lineamientos impartidos, que tenemos como ideología del partido”, sostuvo.
La frase más contundente llegó al referirse a la legitimidad que Amarilla conserva dentro del espacio, aun en medio del distanciamiento y el malestar evidente entre ambas partes.
“Amarilla sigue y seguirá siendo diputado por nuestro partido”, afirmó Ríos, confirmando que, pese al conflicto, la banca sigue formalmente atada al espacio.

Diálogo político en pausa
Consultado sobre posibles articulaciones más amplias o conversaciones con otros referentes, Ríos aseguró que hasta el momento no avanzaron en ningún acuerdo: “tampoco nos sentamos a hablar con él ni con otro espacio, pero creo que de acá al 10 todavía hay tiempo si alguien quiere proponer algo. Estamos dispuestos a dialogar y escuchar”, indicó.

Sobre la situación del diputado Miguel Núñez, Ríos aclaró que no existieron avances: “las veces que tuve contacto con él fueron charlas, pero nada respecto a política. No me llamó para preguntarme si podíamos conformar un bloque todos juntos”, expresó.
Con posiciones firmes y vínculos internos deteriorados, el armado final del bloque del Partido por la Vida y los Valores todavía no está definido. La continuidad de Amarilla, aunque garantizada formalmente, aparece ahora condicionada por la alineación interna y por un clima político que muestra claras señales de desgaste.



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