Los alquileres volvieron a quedar en el centro de la preocupación de miles de familias argentinas luego de que datos del INDEC revelaran que los precios de los contratos de vivienda aumentaron muy por encima de la inflación durante el último año. El fenómeno se registró en todo el país, con subas que alcanzaron el 87,4% en la Patagonia, pese a que el índice general de precios acumuló una variación interanual de 32,4%.
De acuerdo con el informe oficial, la región patagónica encabezó el listado de incrementos, seguida por el Noroeste (81,6%) y el Noreste (80,9%). Más atrás se ubicaron la región Pampeana con 64,1%, Cuyo con 59,7% y el Gran Buenos Aires con una variación del 50,7%. Los números muestran que, independientemente de la zona geográfica, los alquileres mantuvieron una dinámica de crecimiento superior a la inflación.
El escenario se produce en un mercado que cambió de manera significativa tras la derogación de la antigua Ley de Alquileres. Actualmente predominan contratos de 24 meses con mecanismos de actualización más frecuentes, que pueden ser trimestrales, cuatrimestrales o semestrales, según lo pactado entre propietarios e inquilinos.
En ese contexto, las actualizaciones vigentes continúan impactando en el presupuesto de quienes alquilan. Los contratos con ajustes trimestrales presentan incrementos cercanos al 8,79%, mientras que los cuatrimestrales alcanzan el 10,78% y los semestrales llegan al 15,64%. Por su parte, quienes mantienen acuerdos bajo el régimen anterior afrontan aumentos anuales cercanos al 32% mediante el Índice de Contratos de Locación (ICL).
Desde entidades que representan a los inquilinos advierten que la situación sigue siendo delicada debido a que los salarios no acompañan el ritmo de los costos habitacionales. Según sostienen, las actualizaciones periódicas generan una presión constante sobre los ingresos familiares y dificultan la planificación financiera de largo plazo.
En paralelo, referentes del sector inmobiliario remarcan que la ampliación de la oferta de viviendas disponibles contribuyó a moderar algunos valores de publicación. Incluso aseguran que determinados propietarios debieron reducir los precios entre 10% y 40% para concretar operaciones ante una demanda más cautelosa.
Sin embargo, el valor del alquiler ya no es el único factor que condiciona el acceso a una vivienda. Las expensas se consolidaron como un componente cada vez más relevante del gasto mensual y, en algunos casos, representan hasta el 40% del presupuesto total destinado al hogar.
Aunque el mercado muestra señales de reacomodamiento y una mayor disponibilidad de inmuebles, especialistas coinciden en que el principal desafío continúa siendo la recuperación del poder adquisitivo. Para muchas familias, sostener un alquiler implica destinar una proporción creciente de sus ingresos, aun en un contexto de desaceleración inflacionaria.



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