Silvina Zuckerberg no planeaba convertirse en creadora de contenido ni mucho menos en referente para miles de mujeres. Confió que todo empezó casi sin querer, en plena pandemia, cuando ya estaba jubilada y convivía con una de sus hijas. “Empezamos a hacer videos para mandarlos a la familia, porque somos una familia muy divertida”, recordó.
La idea de dar el salto a las redes llegó desde adentro del hogar. “Uno de mis yernos dijo: ‘Subámoslo, hagamos un Instagram’. Yo no sabía ni lo que era Instagram”, contó entre risas en una charla amena con Radio Up. Al principio, el perfil era solo para los más cercanos: “Éramos la familia, 34 personas”. Pero pronto apareció otra sugerencia clave. “Una de mis hijas me dice: ‘Hagámoslo público, así la gente se divierte, que está muy bajón’”. Así, casi sin estrategia ni expectativas, nació el camino de Abuela Canchera.

Crear contenido para mujeres, madres y abuelas en redes: el detrás de escena
Los primeros contenidos eran simples y espontáneos: gimnasia, bromas familiares, situaciones cotidianas. Un día, Silvina se despertó y algo había cambiado. “Digo: ‘Ay, ¿qué onda? 500 y pico de seguidores’. Como que parece que a la gente le gustó”. Poco después llegó el nombre que la identifica hasta hoy. “Otro de mis yernos me dice: ‘Hay que cambiar el nombre, pongamos uno que llegue a más’. Y ahí quedó abuelacanchera.ok”.
Aprender a manejar las herramientas no fue sencillo. “No fue tan fácil al principio, no entendía mucho”, admite. Aunque sus hijas la ayudaban, Silvina decidió apropiarse del proceso. “No podía estar diciéndoles todo el tiempo ‘editame, editame’, así que lo tenía que hacer yo”. Con tutoriales, paciencia y prueba y error, empezó a editar, planificar y crear por su cuenta.
El crecimiento trajo también el impacto de la exposición. “Al principio fue un shock. Había comentarios hermosos, pero también otros no tan lindos”. Sin embargo, lejos de desanimarse, encontró el sentido más profundo de lo que hacía en los mensajes que recibía. “Abuelas, personas jubiladas que no saben qué hacer de su vida… siento que les doy ese puntapié inicial”. Su mensaje es simple pero constante: moverse, proponerse objetivos pequeños, no detenerse. “No tenés que parar, porque eso es acostumbrarse a que tu salud baje”.

Ese ida y vuelta es lo que más la conmueve, compartó. “Recibo cosas tan lindas… ‘me inspirás’, ‘gracias a lo que decís’. Eso me llena de amor y me hace sentir orgullosa”. Incluso el reconocimiento en la calle, que todavía la sorprende. “La primera vez me dio mucha vergüenza. Me dijeron: ‘¿Vos sos la Abuela Canchera?’ y no lo podía creer”.
Fuera de cámara, Silvina es tan intensa como tranquila. Tiene cuatro hijas, cinco nietos y uno en camino. “Me ocupo un montón de la familia: los llevo al colegio, a las actividades, hacemos pijama party”. Pero también valora el silencio: “Cuando se van digo: ‘Qué lindo estar sola’. Son momentos que necesito para conectarme conmigo”.
“Busco dar una vuelta de rosca, algo distinto”
Contó que el contenido lo crea casi siempre sola, con ayuda ocasional para grabar. “Mis hijas sacan fotos o videos y después yo hago todo: edito, elijo, armo”. La creatividad no siempre aparece de inmediato, reconoció: “Muchas veces se me ocurre a la noche, tipo 12 o 1 de la mañana, y lo voy puliendo en mi cabeza”. No escribe ideas: las guarda mentalmente y las trabaja con tiempo, sobre todo cuando hay marcas involucradas. “Busco dar una vuelta de rosca, algo distinto”: este 2026, anticipó a Radio Up, le espera un importante proyecto con una marca de cremas y cuidado de la piel.

Después de cinco años en redes, Silvina no vende fórmulas mágicas. Su consejo es claro y honesto: “Es un trabajo de hormiguita. Hay que ser constante, perseverar, hacerlo con pasión”. Reconoce que hay frustraciones. “A veces pensás ‘este reel la va a romper’ y es el que menos funciona. Ensayo y error, todo el tiempo”. Pero insistió: “Aunque creas que no, en algún momento hacés el click”.
Hoy, su sueño es simple y abre el camino a pensar el estilo de vida de una manera más tranquila. “Tengo mi mente en paz, mi corazón contento y salud. Con salud se puede hacer todo”. Resumió su filosofía como vida y como creadora en redes sociales: “Tres pasos para adelante y dos para atrás. La clave es la actitud, saber que se puede y seguir adelante”.
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